
Esto que viví y que pretendo compartir es muy significativo para mi, no me gustaría que se perdiera en el pantano de mis olvidos, como tantas otras cosas mas.
Lo conocí en 1981, en ese entonces me habló de la moralidad de la libre empresa. Claramente recuerdo cuando mencionó que “cada peldaño de una escalera es un fin antes de llegar a él, pero, una vez alcanzado, se convierte en un medio para subir al siguiente”. Redondeó la idea con un colofón brillante: “al final de esa imaginaria escalera se encuentra la felicidad”. En esa oportunidad abundó en sabiduría que ya olvidé, pero la fuerte impresión que me provocó habría de durar hasta estos días.
En la intensa relación que tuve con sus ideas posteriormente, se me confunden las fechas a tal punto que ignoro que eventos anteceden a otros. Lo que no olvido es que domingo a domingo compraba el periódico Siglo XXI solo para disfrutar de su columna semanal, tampoco escapa a mi memoria su columna al final de la revista Crónica, la que hábilmente dirigía. Fue tan prolífica su producción de ensayos cortos que estos fueron recopilados en varios tomos presentes en mi biblioteca personal, a saber: El vuelo del faisán herido, El poso de la espuma y Hombre adentro.
Por cuestiones de trabajo, ajenas a mi admiración, tuve la oportunidad de conocer su estudio personal y me impresiono la cantidad de libros allí almacenados. En definitiva, un gran escritor es un gran lector.
En el 2010 nos visitó en el club de Lectores Chapines regalándonos una memorable tarde con su intensa participación. Dicha visita fue precedida por un breve intercambio de correos donde pude apreciar, muy de cerca, su gusto por la discusión profunda de ideas.
Mención especial debo hacer a su Memorial de cocinas y batallas porque fue una importante fuente de motivación empresarial, que aproveché en mas de una oportunidad.
Con avidez devoré las tres novelas históricas que surgieron de su pluma y algo de ansiedad experimento al saber que pronto tendré entre mis manos el cuarto tomo de la zaga.
Del libro El vuelo del faisán herido comparto este extracto del capitulo llamado Bibliofilia:
“Toda librería es para mí patria, cobijo, bufé y jardín de las delicias. Y siento que al entrar en ella los libros me llaman desde lejos, quizá porque escribirlos es buscar un interlocutor con quien mantener una charla fecunda…
…En la dedicatoria de su obra Of studies, Francis Bacon escribió que unos libros son para saborearse, otros para ser masticados y muchos para ser olvidados. Pero hay otros que te dejan con hambre. Son los menos, y los más queridos, los que lees una y otra vez porque hay un algo especial, si no misterioso, en ellos…
…Con todo y eso, uno no deja de comprar libros, leerlos y amontonarlos en la biblioteca. Tal vez la culpa sea de nuestra curiosidad, la cual, lejos de calmarse con los años, se acentúa. Uno quisiera leerlo todo, tener una pampa de libros. Es una meta y… un mito. Y es la utopía del conocimiento, ese viejo camaleón, siempre cambiante y vivaz. De ahí que, aun sabiendo que el saber es mas largo que la vida, uno vuelva a esa patria, a ese cobijo, a esa tertulia con olor a café recién hecho que es toda librería para, una vez allí, volver a sentir el placer casi carnal de tomar un libro nuevo, acariciarlo, abrirlo, enamorarse de él y leerlo hasta su último suspiro.”
Les hablo de don Francisco Pérez De Antón, a quién no me une ningún vinculo familiar ni de servidumbre, sino que uno de agradecimiento por su visita a Lectores Chapines y por sus escritos.
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Aroldo Orellana - @aroldOrellana
Aprendiz del oficio de vivir feliz
http://elultimodepaz.blogspot.com

Dicen que la música y el gusto por la lectura es algo que traigo en la sangre. Hay estudios que parecen comprobar esta teoría, o al menos a hacerla más creíble.
Desde que tengo memoria siempre habían libros en la casa. Los oficios de mis papás y mis abuelos habían formado una buena biblioteca a la que yo tenía acceso pero que a corta edad no me interesé en examinar. En la casa de mi abuelita había una gran librera que me encantaba ver porque tenía (y hasta la fecha mantiene) una gran colección de novelas de la misma editorial, y sus lomos con la misma forma pero colores diferentes lucían muy bien en los estantes más altos.
Pero yo tuve mis propios libros desde pequeña. No teníamos grandes lujos, pero mis papás siempre se preocuparon por tenernos lo mejor en libros de consulta lo que también incluía una hermosa colección de 10 tomos llenos de cuentos clásicos bellamente ilustrados. Los libros siguen allí, con sus lomos un tanto rotos por las tantas veces que fueron jalados para leerse durante mis primeros 10 años.
Dicen que aprendí a leer porque yo era curiosa y preguntaba cada vez que veía una letra nueva, pero creo que si mi mamá no hubiera sabido cómo enseñarme y hubiera tenido esa paciencia, no habría aprendido a tan temprana edad.
Pero fue más que eso, ella primero nos leía por las noches, unos libros que ella mantenía y que ahora ni pasta tienen. No recuerdo cómo fue que aprendí a leer, lo que sé es lo que me han contado, así que mis memorias no incluyen un tiempo en el que no estuviera leyendo. Ella nos leía a mi hermana y a mí, ella se inventaba historias que ni siquiera tenían sentido. Más tarde yo era la que le leía a mi hermana, luego era yo quien inventaba historias.
Dicen que la música y el gusto por la lectura es algo que traigo en la sangre. Tal vez sólo imitaba a mi madre.
Me ha tocado publicar mi columna en este día tan especial, y pienso que es una coincidencia afortunada porque cada vez que pienso en la lectura no puedo evitar relacionarlo con mi mamá.
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Maite Sánchez — @MaiaT
Diseñadora Gráfica, Lectora sin remedio, Escritora, Dibujante y Contadora de Historias
http://maitesanchez.net
Si juntamos las características de la posmodernidad en la literatura bien podríamos acomodarlas en 140 caracteres: un twitt.
Basta con afinar el ojo para descubrir que entre sus más de 200 millones de usuarios alrededor del mundo, de los cuales Guatemala se manifiesta con más de 220 mil, siempre habrá alguno que dedique ese mínimo espacio disponible para ir más allá de la pura información, la interacción, la auto promoción, la bitácora social, y el eslabón con otras publicaciones electrónicas, y se dedique al juego de palabras, al ejercicio de la ironía, a la búsqueda de la estética del lenguaje, y juegue con una de las formas de escritura breve más antiguas: el aforismo.
Por @vania_vargas
A lo largo de la historia de la humanidad, las características de la literatura han ido variando de acuerdo con la época, con las ideas que prevalecen.
La rigidez de las formas del neoclasicismo y la racionalidad de sus temas se derrumbaron con la llegada del Romanticismo. Se cambió la razón por el sentimiento, se violentaron las formas establecidas, incluyendo, entre ellas, la de la participación de la mujer que había sido vedada un siglo atrás.
Con la llegada del modernismo volvieron a violentarse los temas, los frágiles personajes femeninos se tornaron mujeres fatales y el exotismo tomó la escena.
Sin embargo, el cambio más impetuoso se dio a partir de la Primera Guerra Mundial. La sacudida violenta de los acontecimientos, agitaron de la misma manera a los artistas y la literatura. Se quebró la forma, la métrica, la armonía, y derivó en balbuceos, fluido de conciencia y asombro ante las máquinas.
Con el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se marcó una nueva etapa en la historia de la humanidad: la posmodernidad.
A partir de ese año, hasta 1990, los descubrimientos de la ciencia y la tecnología superaron lo que se había alcanzado en cuatro siglos anteriores. Su influencia en el conocimiento, la política y el arte no se hicieron esperar.
De acuerdo con el filósofo italiano Gianni Vattimo, la proliferación de los medios de comunicación jugó un papel importante en todo esto. Entre otras cosas, porque dieron paso a la visibilización de concepciones del mundo. Las minorías, culturas y subculturas se hicieron escuchar. La historia dejó de ser un punto de vista unitario.
Esta y otras ideas que marcan la época, como el descreimiento de la emancipación de la humanidad por medio de la religión, el conocimiento, la socialización del trabajo o el desarrollo técnico industrial, se empezaron a manifestar en la literatura a través de las siguientes características:
Fragmentación, superficialidad, revisitación de géneros, juego, humor, ironía, desencanto, escepticismo, autobiografismo, realismo, cotidianidad. Características que indican que la literatura bien podría manifestarse a través de un medio masivo de comunicación como twitter.
Varios escritores guatemaltecos, que han tenido acceso a una editorial, lo usan de las más diversas maneras: para informar, hacer enlaces con sus páginas, columnas periodísticas, blogs, y para jugar, para crear.
Ellos comparten el espacio con gente que se dedica a ver, pensar y escribir ocasionalmente o no, que no han tenido acceso a una publicación impresa, están medianamente cercanos a lograrlo, o bien, aquellos que con todo esto no se consideran escritores, pero son capaces de jugar con el ingenio y golpear el asombro de un lector curioso.
@Petalodesil es una tuitera que se ha mantenido cerca de todo el movimiento artístico guatemalteco, participa activamente en la logística de festivales, como el del Centro Histórico, recibe clases de pintura, y tiene una relación cercana con la literatura.
Fue hasta que llegó a twitter cuando se dio cuenta que tenía la capacidad de comunicar con fluidez. Así, el twitter se convirtió en un espacio público para su proceso creativo, el cual la ha llevado a pensar en buscar otros formatos, como el blog, pero esto continúa siento un proyecto.
Un caso similar es de @ladymicu, se considera amante de la escritura porque escribe lo que quiere cuando quiere, ya sea en twitter, un blog, un archivo de Word e incluso una servilleta. La escritura es su válvula de escape, y no descarta imprimir si alguna vez se le presenta la oportunidad.
@Castellanollano sostiene una posición más drástica con respecto al ejercicio de escritura. No se considera escritor. Sabe que le falta mucho por leer y escribir para considerarse como tal, aún así escribe cuentos que no publica en ningún otro medio y le gustaría experimentar con la literatura para niños.
El twitter se acopló a sus necesidades de mantener la mente activa que exige su trabajo en publicidad y su impaciente proceso creativo: “tengo una idea, la planteo, la desarrollo y la concluyo de una vez”, afirma. De allí que el twitter se haya convertido en una herramienta que le sirve no solo para recrear, sino para inventar.
Por su parte, @yasomosolvido tuitea, tiene un blog y un objetivo fijo: llegar a imprimir su trabajo. Se considera un escritor en proceso de aprendizaje para quien las herramientas electrónicas son una especie de carta de presentación, un medio de expresión, un cuaderno de notas.
Y esto es solo por mencionar a algunos.
Es muy temprano para saber si este ejercicio de la brevedad e ingenio pueda llegar a evolucionar o trascender. Si quizá, como fue en el caso de los blogs que nos dieron una generación de narradores como Engler García, Julio Prado, Oswaldo Hernández, salga de twitter una revitalización del aforismo, como bien afirma @Yasomosolvido; o sea el internet el que redefina el relato breve, como @Castellanollano cree que podría suceder. En tanto, es un buen momento para seguir explorando las posibilidades de escritura dentro de las redes sociales o bien, como lectores, acercarnos con otros ojos y disponernos al asombro.
Este mes la elección del libro del mes fue en realidad una búsqueda, un recorrido por los pasillos de la librería buscando ese libro que invitara a leerlo, que no fuera extenso, mejor si barato y, como somos exigentes, también buscamos un libro con una película basada en él. Hay que decirlo, la búsqueda fue bastante entretenida, encontrando varios candidatos para libro del mes y otros libros más para engrosar la biblioteca personal.
Finalmente la búsqueda terminó con la elección Cometas en el cielo, del escritor afgano Khaled Hosseini, por recomendación de Helen y Lucía. De la contraportada del libro tomamos la siguiente descripción:
Sobre el telón de fondo de un Afganistán respetuoso de sus ricas tradiciones ancestrales, la vida en Kabul durante el invierno de 1975 se desarrolla con toda la intensidad, la pujanza y el colorido de una ciudad confiada en su futuro e ignorante de que se avecina uno de los periodos más cruentos y tenebrosos que han padecido los milenarios pueblos que la habitan. Cometas en el cielo es la conmovedora historia de dos padres y dos hijos, de su amistad y de cómo la casualidad puede convertirse en hito inesperado de nuestro destino. Obsesionado por demostrarle a su padre que ya es todo un hombre, Amir se propone ganar la competición anual de cometas de la forma que sea, incluso a costa de su inseparable Hassan, un hazara de clase inferior que ha sido su sirviente y compañero de juegos desde la más tierna infancia. A pesar del fuerte vínculo que los une, después de tantos años de haberse defendido mutuamente de todos los peligros imaginables, Amir se aprovecha de la fidelidad sin límites de su amigo y comete una traición que los separará de forma definitiva. Así, con apenas doce años, el joven Amir recordará durante toda su vida aquellos días en los que perdió uno de los tesoros más preciados del hombre: la amistad.
Más información sobre la película en IMDB: The kite runner, y Wikipedia.

No tengo duda alguna que, por más que insistiera y desgarrase sus vestiduras, aunque ardua tarea hubiese sido trabajar en aquella armadura, el famoso Don Quijote de la Mancha, no podía quejarse, en serio, de la fermosura de la sin par Dulcinea del Toboso, pero cierto es que al leer aquella hermosa línea, que acusa razón y sinrazón, utilizando los ojos de lector, queda claro la admiración que el personaje sentía por su amada.
Paseando por una librería, de esas en donde muchos de nosotros nos sentimos como en una juguetería, me topé con un libro que se llama “Lecturas sobre la lectura”, escrito por Alberto Manguel, el título me atrajo al instante y, como mínimo, tenía que saber de qué trataba. En el prólogo he leído uno de los párrafos que más me ha dejado en que pensar, referente a éste fantástico mundo de la lectura y que me permito compartir:
“El tema de este libro, como de casi todos mis libros, es la lectura, la más humana de las actividades creativas. Considero que somos en esencia animales lectores y que el arte de la lectura, en su sentido más amplio, nos define como especie. Llegamos a este mundo empeñados en encontrar una narrativa en todo: en el paisaje, en el cielo, en las caras de los demás y, por supuesto, en las imágenes y palabras que nuestra especie crea. Leemos nuestras propias vidas y las de otros, leemos las sociedades en que vivimos y aquéllas que existen más allá de nuestras fronteras, leemos imágenes y edificios, leemos lo que se encuentra entre las pastas de un libro.”
Leer es una actividad que tiene que ver con la comprensión e interpretación de símbolos, pero nuevamente utilizando los ojos de lector, se entiende que el texto intenta transmitir la ansiedad, necesidad o deseo que existe por ver lo que hay más allá de la simple percepción de algo, esa innata búsqueda de significado y un por qué de las cosas.
Continúa el prologo hablando maravillas de la lectura y de lo necesaria que es para darle coherencia al mundo, hasta que llega a una frase que dice: “Nadie se baña dos veces en el mismo libro”, y entonces los ojos de lector ya no me sirvieron.
Heráclito afirmaba que el fundamento de todo es el cambio constante, que nada permanece, de tal cuenta, se le atribuye la frase, citada erróneamente, que dice: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”. Tal afirmación no es correcta, un río es una corriente de agua continua, conceptualmente el río es el mismo aunque el agua que haga contacto con la persona sea distinta. La experiencia de bañarse en determinado río no cambia por el agua que haga contacto con la piel, en cambio la misma sí será afectada por factores externos como el clima o el tiempo que se disponga para el mismo, por ejemplo, y por factores internos como el estado de ánimo o la intención del baño (higiene o placer), por mencionar algunos.
Si te juntas con un amigo a charlar, el diálogo puede aumentar el conocimiento de ambos y, en el mejor de los casos, estrechar los lazos afectivos entre ambos, no obstante la despedida no la realizas con otra persona, ella sigue siendo la misma, con sus mismas experiencias, vivencias, emociones y conocimiento, pero alguno de ellos, ahora, enriquecido.
Alberto Manguel, entiendo, quería transmitir la idea de que cada experiencia al leer un mismo libro, incluso en una relectura, es distinta, pero eso nada tiene que ver con el texto, porque el mismo posee un cúmulo de ideas y conocimiento finito e inalterable, somos nosotros, los consumidores, quienes hacemos de cada lectura algo diferente. Dicho de otra forma, mucho de la maravillosa experiencia de adentrarse en las historias que el autor nos cuenta, radica en cada uno de nosotros.
Sostengo que no será lo mismo leer Crimen y Castigo, por citar un ejemplo, en una habitación con poca luz a altas horas de la noche, descansando en una hamaca con el sonido de las olas de fondo o en la banca de un parque con un viento templado acariciando la piel.
Ojalá entrenemos cada vez mejor nuestros ojos de lector y logremos separar, en las obras, aquellas ideas que aumenta nuestro conocimiento de las hermosas frases que producen placer. Quizá tengamos la dicha de encontrar ambas cosas en las mismas oraciones.
Saludos
——
Omar Velásquez — @omarvelz
Escritor guatemalteco.
http://omarvelz.wordpress.com

Leer es un placer y hacerlo bien proporciona una doble satisfacción. Pero se sabe que con los libros gozamos de un acceso limitado. Entrar a una librería es a veces frustrante, no por cuestiones económicas, sino más bien por la cantidad de tiempo que se necesita para leer un sinfín de títulos, géneros, autores y tramas e incluso cubiertas que nos llaman la atención. No nos alcanzaría una vida.
Como producto de esa restricción temporal surge la frustración. No digamos la angustia, el miedo, la tristeza y al final la aceptación de que no se tendrá tiempo para tanta historia que nos seduce e incita a la aventura sin necesidad de viajar. La carrera contra el tiempo se acelera y se introduce en nuestros hábitos de lectores.
Cualquier estrategia que se adopte para maximizar el tiempo que tenemos para leer es válida. Cada quién tiene una receta o quizás ni se haya puesto a pensar en una. Pero recibir consejos quizás sea una opción. Reduce la enorme lista de libros que nos interesa a recomendaciones de otros que ya leyeron este u otro libro. Esos consejeros descartan o enaltecen esos u otros títulos por nosotros.
Quizás la vía sea algo delicada y salvaje, porque requiere de habilidades extra sensoriales para elegir a quiénes nos van a recomendar. Aquí parto de Louis Aragon para delimitar o determinar qué libros aceptar como sugerencia y qué libros desechar de una vez por todas. Especialmente cuando afirma que “Un libro no se escribe de una vez por todas. Cuando es verdaderamente un buen libro, la historia de los hombres viene a añadirle su propia pasión.”
Cien años de soledad es uno de esos libros que tiene una historia extra de propia pasión y dejó las letras en el alma de Luis Díaz Aldana. Quizás porque sea una de las mejores obras del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.
- “¡Vivimos en un Macondo!” Me respondió cuando le pedí la sugerencia de un libro que le haya cambiado su vida.
La respuesta a pesar de corta fue concreta y muy clara. Sus motivos son obvios. Para su imaginación vivir en Guatemala es como vivir en Macondo. Con sus obras quiso desviarnos un poco de ese destino. Nos quiso desviar de la soledad y el aislamiento de la modernidad.
No sólo construyó la Biblioteca Central de la Universidad de San Carlos de Guatemala. También el Campus Central de la Tricentenaria. Así como el Campus de La Universidad Rafael Landívar. La visión arquitectónica de José Luis Díaz Aldana también reside en el edificio del Infom, la Plaza del Sol, el Edificio Médico Obelisco, el Edificio del Banco Industrial, e incluso entre árboles, el Club Campestre la Montaña. Un sinfín de retablos, de pinturas, de obras que participaron en certámenes están cubiertas no sólo de la visión de un hombre, sino también de las letras de un libro que ha dejado marca en la historia de la humanidad.
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Stephanie Burckhard — @SBurckhard
http://psyangel87.tumblr.com/

Guia definitiva dedicada a dummies, (y no tan dummies)
para no comprar libros, (o mas libros)
Primero: No permitas que te alfabeticen, bueno si llegaste hasta este punto ya no sirve para nada mi recomendación.
Segundo: Por nada del mundo aceptes la sugerencia de abrir un libro, ni te dejes emocionar con toda esa fanfarria de que allí podrás encontrar mundos y vidas que valen la pena conocer, ¡es pura fantasía!.
Tercero: Si caíste en la tentación y te pica la curiosidad, trata de empezar leyendo los textos que te sugieren en la escuela, seguro que te desalentaran. Quisiera darte un ejemplo, pero no recuerdo ninguno.
Cuarto: Supongamos que te gustó y el vicio te atrapó, mano, tratá de practicar algun deporte, esa quizá sea tu última oportunidad de escape.
Quinto: Si definitivamente ya no podes librarte de las garras de los libros, te quiero recordar que la vida hay que vivirla, no leerla.
Sexto: Jamás acudas a una feria de libros, hacele ojitos de cangrejo a las librerías, cruzate la calle al pasar frente a un antro de esos.
Septimo: No tratés de averiguar quien es Adelaida Loukota y de saber cual es su misión en la vida, te puede engañar hábilmente con sus falacias en pro de la razón y la lectura.
Octavo: Si llegaste hasta este punto de la lectura, en un blog que se llama “lectores chapines”, perdona la expresión pero estás pizado y ya no tenes remedio.
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Aroldo Orellana - @aroldOrellana
Aprendiz del oficio de vivir feliz
http://elultimodepaz.blogspot.com
©2010. Postage by Greg Cooper. Icons by P.J. Onori. Thanks to Jamie Cassidy & Panic.
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