No llegué a conocerlo en persona pero tuve la buena suerte de conversar con personas que si lo conocieron y contaban anécdotas muy simpáticas sobre él.
Era paisano de mi padre, de Suchitepequez, específicamente de Chicacao. Vivió por muchos años en Amatitlán y tenía una campana en la entrada de su casa para que las visitas se anunciaran, solo había que halar la pita.
Fue parte del grupo de la Rial, que en la década de los ochentas publicaron varios textos muy simpáticos. De los miembros del grupo solo lo recuerdo a él porque era un personaje muy singular.
Amigo de la bohemia, la cual ejercía en un bar muy mencionado en sus escritos. Pintor de altos kilates. Escritor de cuentos y columnista de Siglo XXI. Utilizaba, a propósito, un lenguaje muy coloquial en su columna dominguera, que entretenía y provocaba sonrisas muy merecidas. Dicen que era tartamudo, pero eso no lo silenció jamás.
Escribió varios libros de cuentos cortos, Gato viejo y Semana menor son los que mejor recuerdo. Ganó los Juegos Florales de Xela tres veces y otros premios mas.
Quizá muchos lo conocieron por su etapa de político o por la valla publicitaria que plantó en la Calzada San Juan, durante su campaña política, con una reproducción de la maja desnuda de Goya.
Les hablo del escritor guatemalteco Marco Augusto Quiroa porque es un personaje que me habría encantado invitar a una reunión de Lectores Chapines y porque es uno de mis autores nacionales favoritos, a pesar de que no compartí nunca sus ideas políticas.
Les dejo algunos enlaces a unos cuentos de don Maco Quiroa que falleció en octubre de 2004.
En mis años de lectora, y específicamente en los últimos que la experiencia se ha vuelto un poco más consiente, he llegado a definir mis gustos literarios. Comparto con un buen porcentaje de lectores estos gustos, sin embargo, dejo fuera a otro porcentaje de personas sumamente interesantes como el tipo de literatura que les atrae.
Y es que eso de enfrascarse en un solo estilo literario te mantiene al margen de excelentes conversaciones y discusiones. Otra historia sería si me reuniera únicamente con amantes de novelas, en tal caso, fluiría la conversación, pero disminuiría la cantidad de participantes.
La diversidad permite que compartamos experiencias y criterios. Aumenta nuestro conocimiento e incluso nos puede llevar por nuevas ideologías.
Ahora que un nuevo reto de lectura inició, me propuse hacer cambios en la elección de mis libros. Unas cuantas novelas estarán incluidas, pero no tomarán el control total de mi lista. Alguna biografía, poesía o un ensayo quizá. En tanto más desconocido sea el autor, mucho mejor.
Algunos de los autores que ustedes mencionan constantemente, con los que al parecer, y debido a sus comentarios, no comparto ideologías, ¿Por qué no? ¿Qué es eso de leer solamente best sellers? ¿Por qué dejar que otros lean primero e impongan que es un buen libro?
Y sucede que para opinar sobre algún tema, se debe contar con el mínimo conocimiento. De otra forma, nuestra conversación es vaga y cimentada en supuestos solamente.
Este año, mi compartimento interno de literatura se llenará de diversidad. Colores, temas, creencias, pensamientos, etc. Al finalizar este 2012, seré una persona diferente. Quizá más cuerda, quizá un poco más loca. ¿Quién sabe? Lo que es seguro, tendré muchos más temas de cuales hablar y me sentiré con la seguridad de opinar en muchos otros.
Aplaudamos la diversidad, abriéndole un gran espacio en nuestra librera.

Ya sea en la librería o en las ferias del libro, mientras recorremos con la vista los estantes en busca de algún título conocido o muy recomendado se despliegan ante nuestros ojos algunos que nunca habíamos escuchado o del que tenemos una vaga referencia. No puedo evitar pensar en que alguno de esos debe ser una obra maestra y me lo estoy perdiendo, pero son tantos que no llego a hojearlos todos.
En los últimos años, el dicho “No juzgues a un libro por su portada” ha ido cambiando y he escuchado a muchos repetir “No juzgues a un libro por su película”.
Juzgar al libro por su portada
La primera premisa es cierta. He visto portadas preciosas que encierran libros que no me gustaron, y he visto portadas muy malas que tienen un excelente libro en su interior. Hace un par de años, con el éxito que tuvieron los libros de Twilight, las librerías se llenaron de libros con portadas negras y detalles rojos y blancos. Incluso quienes publicaron la trilogía Milennium en español cayeron en esta práctica aunque sus portadas están mucho mejor logradas que la mayoría que hizo esto.
Hace poco vi un blog de un diseñador que había hecho una portada para la novela de un amigo y esta reflejaba todo su estilo artístico con un poco de influencia en la tendencia de diseño que domina la edición nacional de los últimos años, pero leyendo su descripción me sorprendió saber que no había leído el libro.
Como diseñadora sé que la portada debe vender, por lo que debe ser muy atractiva y hacer que el libro resalte en donde sea exhibido, pero también creo que debería contar algo de su interior, tener tanto simbolismo como lo tiene el título del libro e incluso como la primera línea.
Si los ojos de una persona reflejan el sentimiento de su corazón, la portada del libro debería ser como los ojos de la novela.
Juzgar al libro por su película
Esta premisa no es del todo cierta. La película te permite juzgar el libro en cierta forma, sin embargo, por años ha existido el debate si es mejor leer el libro que ver sus películas, o qué acción tomar primero.
1. Película luego libro
Ver primero la película tiene su ventaja, si te gustó la historia que viste seguro te gustará mucho más al leerla. La desventaja es que ya no tendrá aquella sorpresa al darle vuelta a cada página.
2. Libro luego película
Leer primero el libro es lo que la mayoría aconseja y es muy ventajoso porque estás explorando un mundo nuevo y confiando sólo en tu imaginación. Lo malo es que muchas veces no tienes pista sobre la historia y puede que no te guste.
3. Sólo el libro o sólo la película
Los lados extremistas: “Si fue creado como libro, como libro debería quedarse, ¿o no?” “Si puedo ver la película, para qué leer el libro”.
A modo personal, no creo que éstas afirmaciones sean del todo ciertas, pero sí creo que si un libro va a ser llevado a película debe hacerle justicia (aunque no esté 100% literal), y que así las personas que no gustan de la lectura no se pierdan de las maravillosas historias que crearon los escritores.
Y la segunda, si ya viste la película, te va a gustar más el libro e incluso vas a entender más de lo que sucede.
Al principio de mi vida como lectora leía libros de los cuales ya había visto la película, los buscaba con ahínco. Esa fantástica sensación cuando la escena que más te gustó tiene mejores detalles en el libro que estimulan tu imaginación.
El siguiente episodio sobre libros/películas pertenece a Harry Potter. En la TV ya estaba la película 4 cuando yo comencé a leer, descubrí muchos detalles que no había visto en las películas y estaba muy emocionada. y acababa de terminar el libro 5 cuando ví su película, con lo que me sentí muy descepcionada por ésta y cómo habían cambiado la historia. Cuando salió la sexta película yo ya había terminado la saga, pero un amigo no y pude estar atenta a su sorpresa al llegar el final de la película, así que lo disfruté.
Ahora procuro no ver una película hasta haber leído el libro, y lo mismo aplica para la serie de televisión, como es el caso de Juego de Tronos. Me hice adicta a la sorpresa del libro, aunque aún sigo leyendo aquellos libros de las películas que ya ví.
¿Qué opinan ustedes? ¿Qué otras formas hay para juzgar a un libro sin leerlo?
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Maite Sánchez — @MaiaT
Diseñadora Gráfica, Lectora sin remedio, Escritora, Dibujante y Contadora de Historias
http://maitesanchez.net
El libro del mes es una actividad que durante mucho tiempo dejamos a un lado, dormida, pero con la llegada del nuevo año decidimos despertarla y, por qué no decirlo, que sea de causa de nuevas conversaciones entre lectores.
Para Enero hemos elegido una novela de Mario Monteforte Toledo (1911-2003), un guatemalteco que se desenvolvió exitosamente como político y escritor dejándonos un valioso legado de novelas, ensayos y cuentos.
En su contraportada, Escudos describe perfectamente la novela de Monteforte Toledo escribiendo:
“La presencia de la muerte es inequívoca en este libro, donde sus desilusionados personajes y la comunidad que intentan formar no está demasiado lejos de la realidad del conglomerado humano: donde quiera que estemos y como quiera que vivamos, no somos más que resignados jugadores en espera del sorteo de nuestra propia, ineludible muerte”.
Los adoradores de la muerte crea un escenario social interesante, que envuelve a sus protagonistas alrededor de un tema tan difícil de hablar como necesario: la muerte. Una colección de momentos intensos e ideas radicales convierten la novela en una historia cautivadora, de fácil lectura y que pone sobre la mesa varias ideas para continuar la discusión más allá del libro.
Puedes encontrar más información sobre el libro en Shelfari y también te recomendamos la reseña de Ronald Flores.
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La reunión para comentar el libro será durante la primera semana de Febrero, poco a poco iremos compartiendo los detalles.

Ya llevaba varios libros conmigo, pues los precios en Uruguay, aunque han subido, son de aprovechar, cuando se me ocurrió, más pensando en un souvenir que en saciar mi hambre de buena lectura, preguntarle al joven que me asistía con información y ubicación de los textos, quien seguro, por el modo excesivamente afable de su trato, perseguía llenar su cuota de venta, por algo que pudiera recomendarme que fuera muy tradicional en éste país. Algo que le fuera conocido a cualquier uruguayo con el que hablara, si es que su fama de buenos lectores es tan real como comentada. Me llevó a la sección de “Nacionales” y me sugirió algo de Benedetti o de Galeano. ¡Decepción!
De Benedetti he leído algo, pero al autor le fue tan bien que un libro de él se consigue en cualquier librería de Guatemala y con Galeano estoy algo peleado desde que leí “Las Venas Abiertas de America Latina”.
―¿Solo eso tenés?
―De ahí tenés todos esos que son uruguayos ―Contestó―, podes llevar cualquiera.
Cuando me preguntaron en caja el nombre de la persona que me había atendido, me dieron ganas de decir que nadie.
En el avión, de camino a Montevideo, me tocó ir a la par de una pareja, creo, de franceses, si mi oído para el particular acento no me falla, porque del idioma conozco, si mucho, tres palabras. Se comunicaban con otras personas que iban una fila de asientos atrás y a la derecha, más que todo en inglés, aunque también les escuché una que otra frase en español.
De los tres de atrás, quien estaba hacia el pasillo era una joven, nunca fui bueno calculando edades, excusa que lo salva a uno de momentos incómodos, en especial con las damas, pero estimo que tendría entre quince y diecisiete años. En su mano llevaba el libro: “Carazamba” de Virgilio Rodriguez Macal. De inmediato me hizo regresar a aquellas tardes en que, luego de clases, disfruté el escape de aquella pareja que, metidos en serios problemas, recorren lugares interesantes de nuestra patria.
Hace algunos días, en una de varias cuentas de Twitter que sigo, en donde el tema principal son libros, apareció el link hacia una nota llamada: “The Top 10 Book Covers of 2011”. Fui a chequearlo y, siendo sincero, no logro entender lo destacado de la mayoría de las portadas seleccionadas (vale aclarar que lo del diseño no es mi fuerte). Lo cierto es que lamenté que una nota que, dicho sea de paso, suma muchos comentarios, tenga como tema principal la parte que menos debiera de interesar de un libro, no al menos, para escritores y lectores, quienes vemos la belleza del arte de la escritura en las letras mismas y que entendemos bien que la portada de poco aprovecha.
El artículo me hizo meditar en qué es lo que se está leyendo y el por qué de la selección. El mainstream literario va de historias románticas, protagonistas de “buen ver” y de una máquina mercadológica que seguramente se preocupa, incluso o más, por cómo lograr que un libro puede ser seleccionado sólo por su portada.
Editorial Piedra Santa últimamente se ha dedicado a hacer portadas terriblemente horribles, que dan la impresión, quizá con esa intención, de que lo que venden son textos escolares. Malos dibujos y fea combinación de colores que en nada demeritan lo bueno del texto que protegen, como es el caso de “Carazamba”.
Ojalá nuestra selección de libros escape cada vez más de todo ello y nos permita beneficiarnos de la misma, aprovechando el placer que, como lectores, nos representa navegar por las historias. No concibo la idea de decir que estoy leyendo un libro porque me llamó la atención su portada, o porque ésta estaba en el top 10 de cualquier lista.
Luego de meditarlo por un par de minutos quise decirle: “that is a great adventure”, pero para cuando volteé ella ya había guardado el libro. Ojalá que logre disfrutar de la historia e ignore la fea portada del texto que se llevó como recuerdo de Guatemala.
Esa misma respuesta, o una similar, esperaba en la librería de Montevideo. Estaría bueno que nosotros, los amantes de las letras, sí pudiéramos dar una buena respuesta cuando nos pidan recomendación de nacionales.
Saludos
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Omar Velásquez — @omarvelz
Guatemalteco, escritor, analista/programador, esposo, padre y tengo en mi haber varios tìtulos más, de esos que el correr de los años va cargando sobre nuestros hombros.
http://omarvelz.wordpress.com
Estamos a menos de una semana de iniciar el 2012 por lo que no es extraño comenzar a ver las listas de propósitos de año nuevo ni tampoco encontrar un propósito como “Leer más”. Pero en Lectores Chapines más que los propósitos nos gustan los retos y es así como hoy anunciamos oficialmente los retos 25 libros y 50 libros para el 2012.
El reto de 25 libros consiste en leer esa cantidad de libros en un año, es decir un libro cada dos semanas con dos semanas de descanso. Mientras que el reto de 50 libros consiste en leer un libro cada semana, igualmente con dos semanas de descanso.
Los retos inician el 1 de Enero de 2012 y finalizan el 31 de Diciembre de 2012.
Para poder participar debes dejar un comentario en esta página indicando a cuál reto quieres participar. Escribe tu usuario en Facebook, Twitter o Shelfari si tienes.
Además puedes seguir el reto desde
Lectores Chapines estará publicando periódicamente en Twitter y Facebook avisos sobre las fechas, qué número de libro deberías estar leyendo y también haremos actividades para que nos cuentes tu experiencia con el reto y ganes libros. A estos puntos de chequeo los llamamos Checkpoints y te servirán como recordatorio del reto.
Recuerda que ambos retos son personales y no son competencia. No participes buscando un premio porque el premio sera tu propia satisfacción, el descubrimiento de nuevos libros, nuevos amigos lectores y sobretodo tu crecimiento personal. Te recomendamos leer: La victoria de los retos anteriores.
¡Éxito a todos los participantes y qué comience el reto!
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Recordatorio: Estaremos aceptando participantes hasta el jueves 12 de enero de 2012.

Una de las ventajas de pertenecer a un grupo de lectores es que con la colaboración de los miembros del club es posible encontrar mejores respuestas a nuestras inquietudes individuales.
Recientemente me inquietó averiguar cual es la diferencia entre las novelas de la tele y las novelas que leemos los noveleros “cultos”. Lo único que se me ocurrió, para resolver mi inquietud, fue hacerla pública, he aquí las respuestas proporcionadas, mezcladas con mis posteriores conclusiones personales:
Aquí ya no solo presento las conclusiones a las que arribamos en el club, pero estas fueron las que finalmente provocó la discusión con otras mentes activas.
En las reuniones de LC siempre sacamos conclusiones interesantes y ha sido inevitable aprender algo, quizá un buen propósito de año nuevo sea reanudar nuestras reuniones periódicas.
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Aroldo - @Elultimodepaz
Aprendiz del oficio de vivir feliz
http://elultimodepaz.blogspot.com
©2010. Postage by Greg Cooper. Icons by P.J. Onori. Thanks to Jamie Cassidy & Panic.
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