¿Quién jugaba de hacer “casa de espantos” de pequeño? Ya saben, se juntaban varias personas y unas se encierran en un cuarto a preparar todo tipo de sorpresas para los de fuera: telarañas fingidas con hilo, colchonetas que caían sobre la gente, etcétera. Para un mejor efecto, siempre se hacía con la luz apagada y si por casualidad llegabas a verlo antes de entrar, el juego perdía todo su encanto.
Los libros tienen un efecto similar sobre mí. Si alguien me enciende la luz de la habitación que el autor se pasó meses preparando para sorprenderme, siento que estoy arruinándome una experiencia muy buena. Así que, al elegir mi material de lectura apenas y leo los teaser de las contraportadas, y cuando lo hago las dejo a la mitad y compro el libro.
Es un buen método: empiezo a leer y, en lugar de pasar las primeras páginas cotejando lo que pasa con lo que leí en el teaser me disfruto cada palabra. Me gustan los finales, pero estoy enamorada de los principios. Además no he hecho malas compras… a excepción de una antología de cuentos que nada adelantaba en la contraportada, aunque desde ahí tendría que haber sospechado; ah! y de un libro sobre el karma cuyo teaser me leí completo, me encantó y terminé terriblemente decepcionada al leer el libro en sí. Y este otro libro de Michael Ende…
¿Saben qué? ahora vuelvo, voy a pedirle recomendaciones de lectura a mis amigos.
©2010. Postage by Greg Cooper. Icons by P.J. Onori. Thanks to Jamie Cassidy & Panic.
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