
Guia definitiva dedicada a dummies, (y no tan dummies)
para no comprar libros, (o mas libros)
Primero: No permitas que te alfabeticen, bueno si llegaste hasta este punto ya no sirve para nada mi recomendación.
Segundo: Por nada del mundo aceptes la sugerencia de abrir un libro, ni te dejes emocionar con toda esa fanfarria de que allí podrás encontrar mundos y vidas que valen la pena conocer, ¡es pura fantasía!.
Tercero: Si caíste en la tentación y te pica la curiosidad, trata de empezar leyendo los textos que te sugieren en la escuela, seguro que te desalentaran. Quisiera darte un ejemplo, pero no recuerdo ninguno.
Cuarto: Supongamos que te gustó y el vicio te atrapó, mano, tratá de practicar algun deporte, esa quizá sea tu última oportunidad de escape.
Quinto: Si definitivamente ya no podes librarte de las garras de los libros, te quiero recordar que la vida hay que vivirla, no leerla.
Sexto: Jamás acudas a una feria de libros, hacele ojitos de cangrejo a las librerías, cruzate la calle al pasar frente a un antro de esos.
Septimo: No tratés de averiguar quien es Adelaida Loukota y de saber cual es su misión en la vida, te puede engañar hábilmente con sus falacias en pro de la razón y la lectura.
Octavo: Si llegaste hasta este punto de la lectura, en un blog que se llama “lectores chapines”, perdona la expresión pero estás pizado y ya no tenes remedio.
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Aroldo Orellana - @aroldOrellana
Aprendiz del oficio de vivir feliz
http://elultimodepaz.blogspot.com

Yo no elegí quererlos, no fue una decisión hacerlos parte tan esencial de mi vida. Simplemente aparecieron y se convirtieron en imprescindibles.
Están en cada rincón de mi existencia y llenan todos los espacios en blanco de mis días.
Me llevan, me traen, me confunden, me cuestionan. Orientan mis pasos, iluminan mis pensamientos.
Los leo, los estudio, les hago resúmenes. Hasta estoy tratando de crearlos.
Me enorgullecen y han hecho de mi lo que soy.
Seguramente, por ser su día, muchos serán transados y por primera vez abiertos.
Felicitaciones a los lectores y autores, por esos puñados de páginas con manchas que llamamos libros.
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Aroldo Orellana - @aroldOrellana
Aprendiz del oficio de vivir feliz
http://elultimodepaz.blogspot.com

Ya al borde del ciclo lector de un año, con mucho orgullo debo declarar que ya no soy el mismo ignorante que lo empezó. Miles de páginas han sido escrutadas durante estos 365 días de mi vida. Me he enterado de las muchas barbaridades cometidas por el hombre en la primera guerra mundial, conocí de cerca los beneficios de la agricultura hidropónica y estoy a punto de iniciar mis experimentos con un huerto casero.
Profundicé en mis conocimientos sobre la cultura en la edad media en Europa, mas puntualmente de Barcelona. No perdí la oportunidad de enterarme sobre los dramas de los conquistadores de Perú y Chile de la mano de Isabel Allende.
Mises, Hayek y Rand ocuparon gran parte de mi tiempo, con mucho provecho para mis entenderes. Con el apoyo de Joseph, Aristóteles y Harriman recorrí los senderos de la lógica, con momentos de mucha confusión y, a veces, con una decepción muy hiriente al percatarme de los límites de mi alcance intelectual.
Combinando lo vivido con lo leído, creo haber aprendido mucho. Por ejemplo aprendí y aprehendí lo afirmado por la doñita (Rand) cuando dijo “Antes de decir yo te amo, hay que aprender a decir Yo”, pues la lectura de la idea me permitió comprender con claridad algunas vivencias personales.
En fin, un año muy productivo. Tan productivo, que gracias a mis amados libros y las deliciosas lecturas que me proveen, ya no soy el mismo ignorante de hace doce meses. Soy otro tipo de ignorante, un ignorante más consciente de la magnitud de mis limitaciones.

¿En quién piensa un autor cuando escribe?
Si piensa en el lector, ¿pensará en escribir algo que guste?, algo como una novela rosa de Corin Tellado. Tal vez, sea mas desafiante como Cortazar o Borges y su deseo se resuma en intimidar al lector. Otros mas, quizá busquen impresionar y dejar claro que no escriben para cualquiera y muy pocos los podrán entender.
Es posible que solo sea un buen contador de historias y no piense para nada en el lector, sino que solo se dedique a su tarea vital, narrar.
Puede caer en la categoria de apasionado que escribe para si mismo, buscando la perfección en la arquitectura de construir con palabras.
Los habrá tambien vanidosos, que intentan presumir sus ideas y las ajenas. Muchos mas serán escritores laborales, que retuercen la realidad para crear titulares escandalosos que vendan períodicos.
Personalmente me gustan los que escriben para ser leídos por muchas generaciones, sin tiempo, ni lugar. Con ideas que transcienden el tiempo. Necesito creer que comparte honestamente las ideas y conceptos que con dedicación a logrado atesorar.
Yo escribo con vergüenza, con el esfuerzo necesario para que consideres que este breve espacio de tiempo que me dedicas, no sea un desperdicio.

No llegué a conocerlo en persona pero tuve la buena suerte de conversar con personas que si lo conocieron y contaban anécdotas muy simpáticas sobre él.
Era paisano de mi padre, de Suchitepequez, específicamente de Chicacao. Vivió por muchos años en Amatitlán y tenía una campana en la entrada de su casa para que las visitas se anunciaran, solo había que halar la pita.
Fue parte del grupo de la Rial, que en la década de los ochentas publicaron varios textos muy simpáticos. De los miembros del grupo solo lo recuerdo a él porque era un personaje muy singular.
Amigo de la bohemia, la cual ejercía en un bar muy mencionado en sus escritos. Pintor de altos kilates. Escritor de cuentos y columnista de Siglo XXI. Utilizaba, a propósito, un lenguaje muy coloquial en su columna dominguera, que entretenía y provocaba sonrisas muy merecidas. Dicen que era tartamudo, pero eso no lo silenció jamás.
Escribió varios libros de cuentos cortos, Gato viejo y Semana menor son los que mejor recuerdo. Ganó los Juegos Florales de Xela tres veces y otros premios mas.
Quizá muchos lo conocieron por su etapa de político o por la valla publicitaria que plantó en la Calzada San Juan, durante su campaña política, con una reproducción de la maja desnuda de Goya.
Les hablo del escritor guatemalteco Marco Augusto Quiroa porque es un personaje que me habría encantado invitar a una reunión de Lectores Chapines y porque es uno de mis autores nacionales favoritos, a pesar de que no compartí nunca sus ideas políticas.
Les dejo algunos enlaces a unos cuentos de don Maco Quiroa que falleció en octubre de 2004.

Una de las ventajas de pertenecer a un grupo de lectores es que con la colaboración de los miembros del club es posible encontrar mejores respuestas a nuestras inquietudes individuales.
Recientemente me inquietó averiguar cual es la diferencia entre las novelas de la tele y las novelas que leemos los noveleros “cultos”. Lo único que se me ocurrió, para resolver mi inquietud, fue hacerla pública, he aquí las respuestas proporcionadas, mezcladas con mis posteriores conclusiones personales:
Aquí ya no solo presento las conclusiones a las que arribamos en el club, pero estas fueron las que finalmente provocó la discusión con otras mentes activas.
En las reuniones de LC siempre sacamos conclusiones interesantes y ha sido inevitable aprender algo, quizá un buen propósito de año nuevo sea reanudar nuestras reuniones periódicas.
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Aroldo - @Elultimodepaz
Aprendiz del oficio de vivir feliz
http://elultimodepaz.blogspot.com

Cuando leo, busco respuestas.
Algunas veces logro responder mis preguntas, otras no. Lo que es seguro al finalizar la lectura de un texto es que tengo mas dudas que al iniciarlo. Esa es una de las razones por las que me gusta leer, porque mantengo la permanente impresión de estar evolucionando.
Evolucionando en todo el sentido de la palabra, aprendiendo hoy algo, quizá obligado a desaprender algo mas. Gota a gota de conocimiento intento aliviar esta sed permanente de aprender.
Ocasionalmente sucede una revolución y alguna nueva idea sacude todo mi ser, mis paradigmas y mi existencia se ven trastornados. Esto me sucedió cuando conocí la filosofía objetivista y cuando descubrí como funcionaba un reostato. Aunque presumo de ser muy lógico y razonable, el campo de la lógica, últimamente, me ha ocasionado muchos sobresaltos.
En mis primeros años acudía a los libros para saber como funcionaban las cosas, hoy, ya en mi años adultos, busco como reparar las cosas, principalmente mi cuerpo, y estoy muy interesado en la medicina alternativa.
Quizá mi vida no sería la misma sin los estantes llenos de libros, pues cuando me asalta una duda no siento el mismo alivio al voltear a ver la computadora, que al mirar de reojo el lomo de un texto. En definitivamente algún día deberé desaprender este concepto ante la fuerza de la evidencia de los datos que pone a mi disposición la web.
Cuando le busco sentido a mi paso por esta tierra, mi permamente sensación de ignorancia me entusiasma mas a aferrarme a esta existencia que pretendo convertir en vida, buscando respuestas a esas dudas, viejas y nuevas, aún pendientes de resolver.
©2010. Postage by Greg Cooper. Icons by P.J. Onori. Thanks to Jamie Cassidy & Panic.
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