Dijo uno de los presentes:
- Convénceme de que la lógica es útil.
- ¿Quiéres que te lo demuestre?
- Sí.
- Entonces….es necesario que recurra a una demostración.
Y al ver que el otro asentía le dijo:
- Si te engaño con sofismas, ¿cómo harás, pues, para darte cuenta?
El otro guardó silencio.
- Ya ves como te das cuenta de que la lógica es necesaria y que, apartándote de ella, ni siquiera puedes llegar a saber si es necesaria o no.
Epicteto, Conversaciones, II, 25.
El propósito del arte es provocar reacciones emocionales en el observador y, sin ser su propósito final pedagógico o magistral, permite transmitir conceptos muy complejos, que de otra forma no sería posible comunicar.
En esta ocasión, es mi opinión, que todos los textos presentados en el tercer Viaje del Escritor, mueven emociones.
Estoy dispuesto a aceptar algunas falencias técnicas, pero no pongo en duda, ni acepto criticas en relación a la capacidad de provocar reacciones emocionales de parte de cada uno de los textos presentados. Y es allí donde radica su mérito.
Ante tal argumento un solo comentario resta; GRACIAS.

Felipe Valenzuela es un hombre sencillo, con gran facilidad para hablar y con apariencia de ser muy sociable; sin embargo, según dice, es una persona que detesta la vida social. “Soy un tímido que habla con miles de personas al día”, comenta el actual director general de Emisoras Unidas (EU) y de Patrullaje Informativo.
Felipío, como le llaman para diferenciarlo de su padre —un revolucionario que dio la vida por el país, el histórico 20 de Octubre de 1944—, es uno de los periodistas más reconocidos y exitosos de Guatemala. Su trabajo lo ha plasmado, desde hace unos 20 años, en los rotativos El Gráfico (desaparecido) y Siglo 21, en la sección cultural, para luego pasar al espectro radial, primero en Radio Punto y ahora en EU.
Es un amante de la música: Pink Floyd, Queen, Led Zepellin, Genesis y, por sobre todos, admirador del legendario grupo británico The Beatles, del cual tiene toda su discografía; se autodefine como caótico, creativo y a veces un poco cínico, pues le gusta el humor negro. También dice: “Soy un melancólico alegre y un noctámbulo bohemio que se levanta de madrugada”.
¿Qué fue lo más importante que aprendió de su padre?
La honestidad… y quizás otras cosas que no debí haber aprendido (risas).
¿Qué cosas?
Las chicas le encantan a mi padre (risas). Recuerdo un poema que dice: “Las mujeres no son fuente de conocimiento, sino que son el conocimiento mismo”. Y yo, de todo lo que he aprendido en la vida, se lo debo a las mujeres. Tengo una madre fundamental, tolerante, creativa, amorosa; y mi hija, a quien amo con todo lo que tengo. La Prensa es mujer, la música es mujer, la radio es mujer.
Hábleme de su otra pasión: la música.
Pues así como puedo gozarme un trabajo experimental de Ian Anderson, me gusta el Art rock en inglés, el blues, la canción bien hecha española y latinoamericana; me gusta Silvio Rodríguez o Joan Manuel Serrat, pero en general, le tengo estima especial a Los Beatles, pues su calidad es insuperable.
Nos seguimos reuniendo con los amigos, ponemos un DVD y, literalmente, contemplamos la música, pues todos nos quedamos callados.
Este es un extracto de una entrevista publicada en la RevistaD de Prensa Libre. El articulo completo lo puedes leer aqui
Me uní al grupo de lectura “Lectores chapines” en el 2009, he asistido a cuatro reuniones (y un par mas desde mi cuenta de twiter pues no me atrevía a llegar porque me sentía intimidado).
Mi gusto a la lectura empezó desde niño. Recuerdo que empecé leyendo historietas — “Memín penguín” “Kaliman” la primera historia de Kalimán que leí fue “El viaje fantástico” un viaje a la tierra de los dioses griegos, “Samurái” la historia de John Barry el samurái blanco” y muchas más. Recuerdo que estas revistas costaban Q0.05 y las leía en compañía de mi buen amigo Obryan, que por cierto tiene un talento nato para escribir historias y con dibujos incluidos! Y muy talentoso para escribir canciones (Quizá alguno de ustedes lo conozca, era integrante del grupo “contacto” , si! Esos, los que cantaban “tumba la casa” jejeje, el orejón, el florecito, el mamito y el Gonzales, todos muy buenos amigos míos desde muy pequeños). Cada viernes corríamos entusiasmados hacia los puestos de revistas que había en los mercados para ver si ya había llegado el nuevo capítulo de cada una de las series que leíamos. Creo que desde esa época siempre ha estado atrapado dentro de mí un escritor que no ha podido o no ha querido salir a explorar el mundo. En mi casa también mi papa por las tardes cada día nos decía que por favor apagáramos un rato el televisor y nos leía un buen libro, recuerdo algunos como “Robinson Crusoe” de Daniel Defoe, La mansión del pájaro serpiente y muchos más. Desde esa época le agarre el amor a la lectura y me pareció interesante asistir a algún grupo donde compartiéramos este gusto en común.
Desde que me uní al grupo hasta la fecha, han ocurrido algunos incidentes en mi vida que creo que me marcarán para siempre.
La primera ocurrió cuando el grupo decidió tomar el reto de escribir y crearon “El viaje del escritor” en el cual he participado en cada ocasión y no he podido estar tranquilo un solo momento ya que en mi mente ahora siempre está presente el deseo de escribir. He escrito para los tres viajes aunque solo publique para dos. Para cada viaje escribí al menos tres historias completamente diferentes y descubrí que tengo la facilidad de escribir largo y tendido (eso no quiere decir que sean lecturas agradables o que logre transmitir algo) y me he dado cuenta que poco a poco me he ido ordenando o mejor dicho he ido aprendiendo como ordenar un poco lo que escribo.
El problema principal que tuve cuando empecé a escribir fue, que como en casi todo lo que hacemos las personas, lo hacía poniéndome mi máscara social, ya fuera feliz, triste, alegre, malhumorado sincera, falsa, bonita o fea o cualquiera que se me ocurriera, pero nunca una cien por ciento sincera o siendo realmente quien yo soy, trataba de acomodar palabras y frases rebuscadas y descubrí que era mucho más fácil si era yo quien escribía realmente y sin preocuparme por lo que piensan los demás.
El segundo incidente fue en el convivio de los lectores chapines, que por azares del destino Omar Velásquez me dio el libro “El pibe que arruinaba las fotos” ( por cierto en mis fotos de patojo también soy el que arruinaba las fotos con mis carotas) es un libro muy bueno y me hizo reír muchas veces. Lo que ocurrió fue que, me gusto mucho la forma en que Casciari escribe. Es libre, sin barreras, dice realmente lo que quiere y de la forma que quiere. Me identifique con su forma de escribir y me propuse si yo iba a escribir lo haría desde mi verdadero yo, aquel que no tiene límites o pena por lo que van a pensar los demás de lo que escriba o diga.
En la última reunión de lectores chapines comentaron un poco acerca de lo que yo escribí y me dijeron que les había parecido algo gracioso y que muy bien por mi porque había logrado transmitir un poco de humor, aunque con mi acostumbrada forma de responder les dije que no, que era un drama (de aquellos que son trágicos) y no entendía porque les había parecido chistoso. Es mucho más fácil para mí escribir directo de mi cerebro hacia las letras y pues si lo que sale causa risa pues qué bien! (aunque no niego este documento lo hice algo rebuscado jeje y no con mi desde ahora habitual forma de escribir.)
De verdad les digo que es un placer muy grande para mí el experimentar estos viajes como escritor y les recomiendo a cada uno de ustedes si aun no lo han hecho pues que lo hagan!, vamos, tomen su pc, cuaderno o lo que sea que usen para escribir y echen a andar su imaginación y no se preocupen por lo que los demás puedan pensar o decir de ustedes, solo escriban y disfruten de el placer de escribir, se los garantizo, no se arrepentirán.
Recientemente, a propósito de la lectura del libro “Mientras Escribo” de Stephen King, me topé con una declaración que me dejó bastante pensativo respecto a la cantidad de libros que están allí afuera esperando por ser leídos y nuestra capacidad para poder abordarlos. Este reto supone, no solamente realizar una buena selección de entre todo lo que se encuentra a nuestro alcance, en las estanterías de las librerías, de las bibliotecas y en medios digitales, sino también lograr un buen número de lecturas, mismo que nos permita mantener un razonable contacto con la creación literaria moderna. Luego me dí de frente con el número de libros que lee King por año, pues bien, se sitúa en más o menos noventa, cifra que me dejó pasmado, considerando que hemos adoptado el Reto de los 50 para ir exigiéndonos un poquito más de lectura. Aquí mismo descubro que al menos treinta de los libros que lee son audiolibros, a los cuales dedica tiempo en tanto va de un lugar a otro en su flamante camioneta Lincoln Navigator. A los pocos días, cayó en mis manos, gracias a la intervención de un amigo, la edición en audio del libro “Batallas en el Desierto” de Jose Emilio Pacheco, ganador del premio Cervantes en su edición del 2009, y no dudé en hacer el intento en el auto mientras hacia mis vueltas, muy alegre y adecuada coincidencia debo agregar. A decir verdad, fue un grato descubrimiento, pues pude aprovechar muy bien ese “tiempo muerto” que paso diariamente en las ya muy congestionadas calles de Guatemala. Empecé entonces a pensar en lo que podría contribuir escuchar audio libros en favor de mi intento de culturizarme y consideré que hay ciertos libros que se prestan para el efecto y otros que de ninguna manera los leería a través de la facilidad de un audiolibro.
Luego de realizar la primera prueba con resultados muy positivos y alentadores, intenté con un libro diferente, conseguí una edición en audio de “Así habló Zaratustra” de Friederich Nietzsche para realizar el segundo experimento. Todo iba muy bien, hasta que los conceptos que exigían detenerse a pensar un momento en ellos empezaron a desenfocar mi atención de la lectura, pensé que necesitaba una libreta de notas para ir señalando los pasajes que más emoción me causaban, los que mas me hacían pensar y hasta los que me provocaban risa. Me dí cuenta entonces que realmente no iba a sentirme satisfecho con escuchar la lectura del bendito libro y comprendí que hay libros que si son para escuchar y otros definitivamente no permiten ese recurso. Yo diría que no hay que escuchar libros que contengan conceptos o material profundo pues no nos sentiremos satisfechos, sentiremos que mucho se queda sin llegar a tocar nuestro corazón o nuestra razón. Definitivamente voy a incluir en la lista de audiolibros, textos históricos, novelas de ficción, a Stephen King por supuesto, y algún otro material un poco más ligero para gozar de este modo de lectura.
Cuando Jorge Luis Borges quedó definitivamente ciego, ya no pudo ejercer por cuenta propia el deleite de tomar entre sus manos un buen libro y saboreárselo para sí, página por página. En lugar de ello, su madre, Leonor, tomaría entonces los libros y los leería en voz alta a Borges, tal como lo hacía cuando éste fue niño, con la diferencia que ahora, era ya un hombre adulto y además ciego. Sea esto, “ficcion” o realidad, lo evidente es que el razonamiento sirve de mucho para considerar el hecho de si escuchar un libro equivale a leerlo o no, lo que viene rápidamente a la mente es la consideración sobre la atención que le ponemos al relato hablado, considero pues que en esto juega un papel muy importante la dicción de quien lee el libro, el ritmo del libro y la situación en la que nos encontramos para la escucha. Si todo esto se encuentra a nuestro favor, el resultado será que depués de dedicar algunas horas a la “lectura” escuchada del libro quedaremos convencidos que también cuenta como leer el libro de verdad, sabremos no sólo de que trata un libro sino que tendremos impresiones mas vívidas de los sucesos.
Los Lectores Chapines se embarcan una vez más en un nuevo reto, esta vez con tintes surrealistas, al adoptar el ejercicio de escritura o juego literario del Cadáver Exquisito.
Por sugerencia de Aroldo (@elultimodepaz), en la pasada reunión de Lectores Chapines, surgió la inquietud de realizar este experimento fuera del ya establecido El Viaje del Escritor.
Aquellos que se apunten al reto, escribirán por turno la misma historia, aunque sólo conocerán la última línea de lo que el escritor anterior haya colocado.
Existen algunas variaciones de Cadavre Exquis. En esta ocasión nos enfocaremos en el Cadáver con destino.
Cadáver con destino: en esta variante se acuerda un principio o final desde el que partir o al que dirigirse, aplicándose el principio de ceguera de la variante original. Presenta ventajas si lo que se quiere es obtener un relato.
Fuente: El florido byte - Mecánica del cadáver exquisito (pag. 2)
Definiendo las reglas del juego:
1. De la participación:
2. La mecánica:
3. Las fechas
4. Sobre la forma, tendremos las mismas reglas que en el Viaje del Escritor:
Quiero inscribirme a Cadáver exquisito
Pueden ver más sobre los principios del cadáver exquisito en:
El florido byte - Mecánica del cadáver exquisito
“Escribid rápidamente, sin tema preconcebido, lo bastante rápido para no sentir la tentación de releeros…la frase vendrá por sí sola, sólo pide que se la deje exteriorizarse” -Breton
- Maiat
©2010. Postage by Greg Cooper. Icons by P.J. Onori. Thanks to Jamie Cassidy & Panic.
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