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Bolo Flores

Categories: Encuentros

Fue hasta junio del año pasado, cuando resonó en mis oídos con mayor insistencia el nombre de Marco Antonio “El Bolo” Flores, esto debido a un trágico accidente que un mes después le arrebató la vida.
A partir de esa fecha leí muchos comentarios sobre él en las redes sociales, sostuve pláticas con amigos y compañeros de trabajo que conocen de su literatura y aunque estas personas no se conocen entre sí, casi todas coincidieron en lo irreverente y a veces crudo pero característico lenguaje y estilo literario.

Días después del fallecimiento del escritor se inauguró en Guatemala la Feria Internacional del Libro (FILGUA) y aunque me había hecho una promesa de no comprar más libros, suficiente con los cinco o seis que tengo (…y sigo teniendo) nuevos y pendientes en mi librera, no pude evitar pasar por el stand de F&G Editores y observar los títulos de Flores, el primer libro con el que me topé fue su novela más importante y reconocida “Los Compañeros” (1976) para muchos considerada la mejor novela guatemalteca; continúe recorriendo el lugar y me encontré con textos como “En el filo”, “Viaje hacia la noche” y “La vida es sueño”, fue este último título el que capturó mis pupilas, lo tomé, lo abrí y al leer los nombres de los cuentos tan sugestivos; “Lento sueño delirante”, “Polvo de estrellas”, “La agonía de la traición” no pude evitar tomarlo y salir corriendo de la feria antes que dejara medio sueldo ahí.

Según la casa editorial, éste libro fue el número 16 de los libros más vendidos de ellos durante la feria y no es por demás; este pequeño libro de 99 páginas es una caja de sorpresas que contiene 12 cuentos independientes pero al final enlazados entre sí, preguntas que se plantean en uno de los cuentos encuentra su respuesta tres o cuatro cuentos después, creo que se puede hablar de este libro como un todo pero también separarlo en pequeños trozos y cada uno de estos es igual de enriquecedor y peligroso porque lo hace perderse entre las letras y sensaciones que el autor describe.

“Qué chingados es finalmente la literatura sino la explicación
o el intento de explicarse la vida y los sueños que la han atravesado
y destruido o construido?
Escribir es soñar despierto.”

De estos trozos de los que se forma este libro, se desprende “La náusea” fue escrito hace casi 30 años pero publicado hasta el 2009, sin haberle hecho ningún cambio al original según explicó el autor.

Dreaming of You by Pip Johnson

El cuento inicia con los pensamientos en voz de alta de una mujer francesa que se encuentra en un cuarto mugroso y mal oliente de algún lugar de Guatemala, está sola entre cuatro paredes, vive en un desorden en donde imperan periódicos viejos regados por el suelo.

“Porquoi je vais a mourir en este paísito merde?
¿Por qué coños se quedó encerrada como rata en este hoyo
cuando la resistencia le ordenó volver a la montaña?
La náusea. La muerte. La náusea.”

En uno de los periódicos se lee la noticia del asesinato del embajador de Estados Unidos, que le recuerda su plan fallido de intercambiar al embajador por el guerrillero Camilo Sánchez, su amante.

Mientras pasea por el cuarto con la Mágnum Parabellum en sus manos, escucha cómo se acerca el ejército al recinto, siente su olor, su sudor, escucha cómo cargan sus armas. Podría haber huido pero se encontraba muy cansada, no le quedaba más, él ya estaba muerto. Fue torturado brutalmente, otro periódico detalla en qué estado encontraron el cuerpo, desde entonces la náusea la acompaña día y noche. Es por él que está ahí, sola, esperando la muerte. Lo esperaba a él pero no logró llegar y ahora sólo le queda está náusea que viene y va, que se traga y se olvida.

Pega su oído a la pared, los escucha, escucha sus pasos. Se imagina el momento en el que entren por la fuerza a la habitación, disparará, seguramente logrará herir y en el mejor de los casos matar al primero que entre. Se imagina lo caliente que sentirá las balas en su piel, dará batalla seguro, hasta el final.

“La mano con la que sostiene el arma le empieza a temblar
y la náusea le ocupa los ojos, las manos, los oídos,
la nariz, la boca, el sexo. Es el terror a morir.
Pero tiene que suceder.”

Descansa, camina, respira, anhela, recuerda, calla, habla y espera…espera a que el ejército irrumpa en ese cuarto mugriento que lleva días escondiéndola entre colillas de cigarros, té, sábanas ennegrecidas y periódicos. Llega el momento, entran, los ve y dispara. El momento que tanto esperaba había llegado.

El cuento inicia lento y conforme se va avanzando en las líneas, el autor nos hace acompañar a la mujer en ese espacio sucio de donde no podremos salir hasta que él le dé el punto final a la historia. Vivimos a lo largo de las páginas sus recuerdos de infancia, la ansiedad, el miedo, la tristeza por el amor perdido, la frustración. Al terminar de leerlo no pudo más que embargarme una ligera tristeza y un asombro, el giro que toma el cuento es demasiado rápido y cuando caí en cuenta ya lo había terminado de leer.

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Imagen por Pip Johnson bajo licencia Creative Commons CC by-nd

Sobre el autor

Vannia Ortega
El arte es el hilo de Ariadna que me guía en este laberinto que es la vida.

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