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Una pareja que lee

Categories: Parejas que leen

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Ya existen los textos: Date a girl who reads (Sal con una chica que lee) y Date a boy who reads (Sal con un chico que lee). Ambos escritos motivan a buscar una pareja con características especiales. A los chicos a que salgan con una chica que lee y a que las chicas salgan con un chico que lee. ¿Pero qué pasa cuando dos personas que leen se conocen y empiezan a salir?

Quisimos registrar el resultado de este choque de pasión de bibliófilos y registrarlo aquí en Lectores. Porque sí, porque esas parejas que leen existen. Ambos leen, lo pueden hacer por separado. Ella por las noches puede que lea con tal ímpetu que casi amanezca sumergida en las páginas de un libro o quizás de varios. Él le robará al tiempo los minutos de lectura entre tareas cotidianas, que por las noches el peso de sus pestañas no lo deja. Sólo puede hacerlo durante el día y, en cada página, piensa en el momento en que se verán para hablar de su lectura.

Cuando un chico que lee sale con una chica que lee, ella no sólo escucha, pero tampoco es la única en hablar, ambos terminan intercambiando ideas acerca de sus lectura y juntos descubren nuevas. Si descubren un libro lo comparten con emoción a su chica o chico que lee, hasta construir toda una pila de títulos que será parte de ese futuro Castillo Literario donde ambos sueñan estar.

Cuando un chico que lee y una chica que lee se convierten en una pareja que lee tendrá fechas especiales extrañas. El Día de San Valentín no causa mayor entusiasmo para ellos y se refugiarán en alguna biblioteca secreta para leer con tranquilidad, porque ese día les representa un tropiezo para encontrar lugares de lectura que no estén invadidos. Para ellos un día especial podría ser, por ejemplo el Día del Libro, ese día realmente tiene significado, su pasión: los libros y la lectura. Es un momento para conmemorar cómo se conocieron y cómo llegaron a estar juntos durante horas y leer uno al lado del otro.

Una pareja que lee tiene claro que no sólo son libros. Cada uno lee cosas distintas. Mientras ella, quizás suspire y derrame lágrimas con una novela amorosa, de dragones o bien se divierte con alguna que otra obra de Ciencia Ficción. Él podrá apasionarse con alguna novela policíaca o buscará el sentido del dinero leyendo algún ensayo de Economía, quién sabe puede ser al revés. Sí, sus lecturas son diferentes, pero siempre hay alguna en común y si no la hubiera eso no importaría porque ellos son más que libros.

Una pareja que lee ya cuenta con una detallada radiografía de los cafés de la ciudad. Compartirán miles de mesas, mientras cada uno abraza su libro. Los silencios jamás serán incómodos y los besos sirven de separador, pues ambos hacen lo que les gusta como si el otro no estuviera. Ambos disfrutan leer en solitario. Cuando se ven en algún café o en algún parque, su acto privado de lectura se vuelve público en un club de lectura para dos. No sueñan con fusionar sus vidas, sino sus bibliotecas. Una pareja que lee requiere de una mesa grande siempre, para colocar sus libros, hojas y todo complemento de lecturas. Los diálogos involucrarán una infinita cantidad de temas de los libros que leen. Ambas mentes, inquietas, estarán motivadas por asuntos tan variados que van desde el urbanismo hasta el origen del universo, durante un café con vista al atardecer. La mayoría de sus regalos terminan siempre en forma de tazas de café y libros.

Además de los cafés de la ciudad, las citas de domingo y los besos a escondidas no son en un parque o un cine, son entre una pila de libros de una biblioteca. Joyce, Tolstói, Austen, Woolf, Nabokov, Zweig. Žižek, y compañía, son testigos de su amor.

A una pareja que lee no le puede faltar la maleta llena de libros y las pupilas dispuestas para alimentarse de paisajes. Sus adquisiciones serán las protagonistas de las fotografías en redes.

Subrayar el texto del otro, leer en voz alta juntos, atacar ferias de libros son su rutina. Y dentro de sus problemas incluirán resolver si ¿leen el mismo libro? ¿leen el libro que se regalaron? ¿o leen el libro que cada uno eligió? Otro problema es la lista de libros ¡Se multiplican al mil porciento! Pero su amor se renovará a través de cada lectura. No son perfectos. Fallarán en algún momento. Es el flujo normal del nudo de toda historia. Así que están preparados para tener un poco de desdicha en un mundo plasmado de utopías color rosa.

Los verás abrazados entre estanterías de librerías cada uno leyendo lo que le gusta. Porque algo que debe quedar claro es que son dos almas lectoras libres, que ya amaban a los libros antes de amarse entre sí. Antes de conocerse. Ese fue el detonante. Pero son más que libros. Son risas de bromas que han hecho entre lecturas y sus personajes. Son emoción de detener la lectura del otro para compartir un párrafo estimulante, mientras el otro escucha. Mientras él, que cuidaba sus libros como joyas impecables, delata su amor dejándola ¡subrayar! uno de sus libros. Ella le presta un libro con notas íntimas que jamás mostraría. Mientras caminan de la mano en una calle empedrada se imaginan cómo dos protagonistas de mil y un historias en especial la propia.

Una pareja que lee no se ilusiona, al igual que los personajes, son volátiles. Reconocerán cuando el otro esté molesto y alejarán la rabia, la tristeza, así como la decepción de la vida; con una taza de té y una buena historia desgraciada, para hacerles saber que es normal sentirse así. Hasta los grandes lo han hecho y prueba de ello son las historias. Hasta los héroes tienen miedo. Si viven juntos, deben estar alertas cuando uno despierte al otro a las dos de la mañana para contarle el final del libro que acaba de cerrar. Y que siente la necesidad básica de llorar o reír porque le dejó trastornado.

En algún momento pétalos de libros volarán en el pasillo de un bosque, votos llenos de letras y citas personalizadas serán para declarar cuánto se quieren y un aire a libro antiguo se respirará en el ambiente.

Por las noches sacarán el cofre de libros que de niños leían una y otra vez. Pero esta vez serán imprescindibles para ese pequeño nuevo lector y le leerán los dos. Mientras el pequeño escucha, dentro de un fuerte de sábanas y cojines, querrán explorar junto a él como lo hicieron hace muchos años. Revivirán mundos de magos, hechiceros, brujas, hadas y dragones.

A la hora de dormir una pareja que lee estará de acuerdo con Roberto Bolaño cuando dijo: Soy más feliz leyendo que escribiendo. Esa pareja seguirá siendo una pareja que lee o mejor aún, pasarán a ser una pareja que escribe. También querrán crear, lo que los llevaría a recordar que primero leemos y después escribimos y los haría empezar de nuevo el ciclo de leer más para algún día escribir más… como esto…

[tuitero]wnwell[/tuitero] & [tuitero]SBurckhard[/tuitero]

Sobre el autor

sburckhard

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