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El Viaje del Escritor IV

Categories: El viaje del escritor

¿Empezamos a leer?

Están todos invitados a publicar en los comentarios de este post, los trabajos de El Viaje del Escritor IV, que como saben, tiene como particularidad, la invención de leyendas.

La idea es que podamos ir leyendo conforme se publican los trabajos y si lo deseamos ir comentando nuestras opiniones. Sirve que vamos preparando el ambiente para cuando hablemos de éstos en la reunión de Lectores Chapines.

Si no sabes que es “El Viaje del Escritor” te invito a leer las bases de este cuarto viaje que estamos realizando, y como siempre, si no eres parte aun, te invitamos a unirte a la comunidad de lectores, que ahora hacemos las veces de “escritores”.

Saludos

Sobre el autor

Lectores Chapines

46 Responses to "El Viaje del Escritor IV"

  1. elultimodepaz Posted on 28 enero, 2010 at 12:39 PM

    Una leyenda

    Cuentan mis abuelos –y es de las pocas cosas en que los dos están de acuerdo– que saliendo por la empinada cuesta que lleva de Xela a Almolonga, podemos encontrar un extravío que permite llegar a una profunda cueva en la que han sucedido misteriosos eventos aún desde antes de la colonia.

    El sendero es difícil de hallar pues no hay señales que faciliten su ubicación. Es más, está oculto tras una gran roca, muy similar a las muchas de procedencia volcánica que se observan por el camino.

    Cuentan (digo cuentan porque por más que he buscado el sendero, no lo he ubicado) que después de un breve recorrido a pie, descendiendo hacia el fondo de un barranco, se puede dar con la entrada a la cueva; no es fácil, pero es posible después de una minuciosa búsqueda. Está justo detrás de un árbol de encino. Se puede identificar, sin temor a equivocación, por un pequeño rótulo que alguien escribió sobre una de las piedras que custodian la entrada, Éste dice: “Por todo lo bueno que hay en ti”.

    Una vez ingresas a la cueva, debes esperar unos instantes, mientras tus ojos se acomodan a las nuevas condiciones de iluminación. A pesar de que la entrada es muy estrecha, alguien sin limitaciones visuales puede observar claramente el camino que tiene por delante, sin el auxilio de una lámpara. Es necesario armarse de mucha paciencia porque el recorrido desde la entrada hasta el fondo de la caverna es largo, inclinado y dificultoso de transitar. Es curioso que el descenso, según comentan, sea mas dificultoso que la salida, quizá porque al retirarte lo haces ya liviano de carga.

    Es al final de la gruta donde suceden los milagros que tanto la afaman.

    Al concluir el descenso, lo primero que impresiona es la claridad con que se puede ver a pesar de hallarse a tal profundidad, sin ventanas ni accesorios eléctricos. El fondo es un salón redondo con el cielo muy alto y sólo destacan pequeñas protuberancias en una superficie quizá esculpida por la mano del hombre.

    Sobre el piso pueden observarse varias piedras tubulares con la superficie superior plana, semejando bancos, en los que es común encontrar personas sentadas, observando el cielo de la caverna. Aparentan estar orando, pero a tal profundidad de la tierra es imposible que esa sea su actividad. Al contrario, están tan lejos del reino de los cielos que parecieran haber olvidado su existencia. Podemos concluir, sin temor a dudas, que en realidad meditan.

    Nadie se puede explicar por qué en el fondo de la caverna nunca falta la luz. Es más difícil aún tratar de explicar que la iluminación es mas brillante cuando hay mas personas sentadas meditando sobre los bancos de piedra; no importa si es de día o de noche.

    El otro misterio que hace más intrigante la leyenda de la cueva, es el inmenso silencio que hay dentro. Es imposible emitir sonido alguno, las conversaciones no pueden ser, obligando al visitante a ensimismarse en el ejercicio intelectual y la contemplación de la magnifica bóveda gris que se alza sobre sus cabezas. Los relojes se detienen, el tiempo parece hacerlo también y no es extraño que, al salir de la gruta, el visitante se percate que ha pasado mucho más tiempo que del que tiene consciencia.

    Dicen, a mi no me consta, pero dicen que, al marcharse de la cueva, muchos de sus atribulados visitantes lo hacen como si hubiesen dejado sus penas dentro de ella. Cuentan que hasta los más preocupados abandonan la caverna con una expresión de paz envidiable; pareciera que al abandonarse a la meditación, lejos del ajetreo mundano y a la sola luz de su razón, encuentran las respuestas que los atormentan.

    Dicen, cuentan, lo platican; a mí sólo me consta lo que he escuchado.

    • omarvelz Posted on 28 enero, 2010 at 3:53 PM

      Ya te lo conte, pero igual dejo evidencia… Me gusta mucho el mensaje que deja

      Saludos

    • YuryBlack Posted on 29 enero, 2010 at 9:49 AM

      Muy interesante y pintoresca la leyenda, felicitaciones no cabe duda que este viaje del escritor sera sumamente interesante y si existiera un lugar así, que pueda ser, creo que seria muy visitado en estos tiempos XDXDXDXD

    • Moralix Posted on 4 febrero, 2010 at 10:48 PM

      Huy, me ha encantado. La idea está bellísima.

      Si no te molesta que meta mi cuchara, y si quisieras que el primer y el tercer parrafo empiecen igual pero no tanto, podrías poner “cuentan también”.

      Y si vale decirlo, a lo lejos me recuerda a una historia que intenté escribir en mis años de adolescencia. No tiene nada que ver con la trama, pero sí con la sensación que transmitiste _muy bien por cierto_ al estar dentro.

    • Rodrigo Polo Posted on 10 febrero, 2010 at 4:11 AM

      Luego de que me invitara el @Elultimodepaz a Lectores Chapines y de conversar un rato con @giopack pues me llamó la atención compartir alguito de lo que he escrito de hace ratos, extra a que mi mújer se apunto uno de los de ella por lo que les comparto dos pequeñas cosillas.

      Lo pongo en los comments porque NPI de que ondas aquí XD

      Es muy probable que mi amigo @dic7 brinque por el segundo, pero sé que tiene la madurez del caso para entender la diferencia entre el texto y el mundo real, mucho oxser que es raro que use palabras “rebuscadas” y que exacta y precisamente hable de algo de forma directa, para que seguir explicando, aquí les va:

      [Sin título]:
      Despierta, Despierta, Despieeeeeeertaaaa.
      Miles de años de tiempo incontable, galaxias y soles espacio interminable.
      Orden y caos en la lucha constante, la nada es lo mismo y el todo inimaginable.
      Despierta, Despierta, Despieeeeeeertaaaa.
      La razón no existe, cualquier cosa es relativa, todo es verdad y todo es mentira.
      Somos tan irrelevantes para el universo ¿O seremos tan importantes y todo será inverso? No lo creo.
      Despierta, Despierta, Despieeeeeeertaaaa.
      La muerte y la vida, la suerte y la se-gu-ri-daaaad, no existen, todos somos y seremos siempre, lo mismo.
      Tú no eres nadie, solo eres todo, no todo lo eres tú y nada absolutamente nada es importante.
      No existe ningún plan divino, no existe ni el alfa y mucho menos el omega, el tiempo es un invento como lo es el amor, y hasta que no veas con la mente no tendrás ojos, y hasta que no admitas la realidad, seguirás…
      Dormido.
      Despieeeeeeertaaaa.

      [Adicto]:
      Opio, pasta y pegamento
      Ron, tequila y vodka en el aliento
      Tachas, pepas, ácidos alucinantes
      El L. C. D. nos hace importantes
      Dulce el alcohol, electro y rock n’ roll
      Siempre festejando, siempre transformando

      Así eres tú y tu vida
      Siempre alborotada
      Nada sin medida
      De pasión, la sangre envenenada

      Convénceme si puedes, que igual criterio tengo
      Perviérteme si quieres, yo no te detengo
      Pero no te sientas ni te enojes
      No me mientas ni te sonrojes
      No es que te desprecie en esta noche alborotada
      Pero entiende que nunca he necesitado
      droga por hombres inventada

      En este momento solo una droga necesito
      Una que nunca he probado
      Esa que me llevaría al infinito
      Esa que se me ha vedado
      Esa que no tendré, tan solo por no ser… tu adicto predilecto y desquiciado.

  2. pprera Posted on 28 enero, 2010 at 1:17 PM

    Que bonita leyenda! 😉

  3. Tutuista Posted on 28 enero, 2010 at 2:42 PM

    ta bien don ultimo, hasta me lo imagine fluorecente tipo avatar jejeje

  4. omarvelz Posted on 29 enero, 2010 at 7:45 AM

    El paraje del sur

    Muy al sur, detrás de la última montaña, se encuentra un paraje que nadie por si solo podría encontrar. No son pocos los que han intentado dar con él. Se han trazado mapas, dibujos, textos completos a modo de diarios, creados con la intención de que otros expedicionarios no recorran los mismos caminos y que, abriendo nuevas rutas, puedan dar con el tan codiciado lugar. El hombre ha dejado fortunas, familias, placeres y la vida misma por aquel trofeo. Pero los que volvieron, lo hicieron con las manos vacías y con los sueños y esperanzas destrozadas.

    En esas expediciones siempre llega un momento en que las fuerzas se agotan. Rendidos todos, buscan algún refugio donde descansar, que nunca es otro que el camino mismo. Entonces en muy contadas ocasiones, alguno de los desmayados empieza a escuchar un cantar muy agradable e hipnotizante. El hambre en él desaparece, el cansancio retrocede y teniendo como guía el dulce sonar, y como únicos testigos la inmensidad de la nieve y el abrazo del frío, no se le encuentra más y el afortunado logra llegar al ansiado destino.

    El lugar es una bella ciudad, que pareciera estar hecha de cristal. Es un poema a la vista. No al modo de “El Dorado”, sino más bien está formado por sutiles formas, buen gusto en el paisaje y dentro se respira serenidad, lo que lo hace perfecto. No hay muchos habitantes, pero los que están, transmiten mucho temple y orgullo. Dan la bienvenida al confundido recién llegado. Le alimentan y le visten. Le dan un buen lugar para descansar y luego de unas horas le cuentan el motivo por el que lo han llevado hasta ahí.

    Unos meses después el escogido vuelve de su extraño viaje. Ha estado con unos seres que conocen respuestas a preguntas que a diario nos atormenta. La razón de nuestro existir, el por qué del tiempo, qué es correcto y qué no lo es. Así mismo aprende de las debilidades del hombre. Lo que más nos gusta, lo que más necesitamos, lo que nos es preciso escuchar para sentirnos bien con nosotros mismos. Aprende de la insaciable necesidad que tenemos los seres humanos de creer en algo. Del placer que experimentamos al creer que “solo yo, como afortunado, poseo la verdad”, y que por lo tanto todos los demás están equivocados.

    Pero el que fue llamado, también es hombre. Nunca se desprende de las mismas debilidades que le fueron enseñadas como defectos, pero él ya no se siente igual a los demás. También es avaro y el ansia de poder lo domina. La necesidad de reconocimiento y de que le rindan culto, porque él y no los otros fueron los escogidos, dominan su originalmente buena intención de pregonar los secretos de la vida. Piensa que no tiene sentido dar tanta libertad a las personas con tanto conocimiento. ─De todos modos no sabrían valorarlo─ se convence. Y entonces hace uso de toda su sapiencia para inventar verdades que son más adecuadas para el oído humano.

    Muchos de los privilegiados al regresar, crearon religiones que todavía hoy día dominan grandes masas. Otros se conformaron con pequeñas sectas, algunas con mucho poder para influenciar las mentes. A otros les ganó la culpa y solo tiraron pequeñas ideas que de todos modos les dio un beneficio personal muy grande. Hasta ahora ninguno de ellos pudo pelear contra su naturaleza.

    Mientras tanto los habitantes de aquella ciudad se burlan de nuestra especie, porque saben que nadie será capaz de no ser corrompido por el don que ellos otorgan. Y el resto de nosotros seguiremos esperando por siempre que alguien nos transmita el conocimiento de la verdad.

    • Tutuista Posted on 4 febrero, 2010 at 4:22 PM

      bueno que te puedo decir jaja si siempre te digo lo mismo cada vez que escribis algo asi que ya sabes que dire algo como esto: me ha gustado, me llega como escribis, pilas pues!! que bien te echaste esta leyenda, etc etc, en resumen que bien jugar a escribir con escritores tan buenos como vos (ñaa muy mamon va? jaja es para alegrar los comments)

    • Moralix Posted on 5 febrero, 2010 at 9:18 PM

      Está interesante, la verdad. La idea de por sí era difícil de desarrollar, y me intrigaría saber si partiste desde el final o el principio. Es un bonito tema para una novela, aunque sería tremendamente difícil pensar en las conversaciones sucedidas en la ciudad de cristal o evadirlas elegantemente.

      Lo único que me pregunto _”it bugs me” dirian los gringos_ es por qué especificar que es “al sur”, es decir, por qué no dejarlo a la imaginación y que uno lo ponga en el sitio _o sitios_ que quiera.

      Espero oir mas de esta historia, si es que así lo decides 🙂

      • omarvelz
        omarvelz Posted on 8 febrero, 2010 at 8:24 AM

        Gracias @Moralix por tu comentario… y claro que te contesto, de eso se trata, de que aprendamos.

        Fijate que leyendo algo de lo que es una leyenda, hay varias cosas que se “deberían” considerar, pero no quiero aburrir a nadie con esos puntos.

        El que tiene que ver con tu pregunta, es que una leyenda debería de integrar aspectos creíbles, con cosas de tipo mágico o sobrenaturales. Al ser una historia tan generalizada (que no representa la cultura de un lugar en específico, como la mayoría de leyendas lo hacen) indicándolo pretendía un toque de credibilidad. En algún lugar, suena a cuento (del género literario digo, no a mentira, jeje) y no a leyenda, según mi percepción, claro está.

        Saludos

  5. @Albbita Posted on 29 enero, 2010 at 9:55 AM

    Leyendas a otro nivel.. preciosas las historias 🙂

  6. MaiteSanchez Posted on 29 enero, 2010 at 10:16 AM

    Carta a Dalia

    Las palabras que hoy te escribo, querida hija, han sido transmitidas de generación en generación desde tiempos muy antiguos aún antes que el hombre comprendiera la palabra escrita; mi madre me la relató al igual que lo hizo su madre, y así lo hizo la madre de su madre.

    Por nuestras venas, retoño mío, corre la sangre de una raza única en la tierra. Por nuestras venas, retoño mío, corre sangre divina.

    La nuestra es una raza en extinción. Probablemente tú seas la última en nuestro linaje y es tu deber continuar estas enseñanzas con tu hija. No debe perderse este secreto.

    En los días en que la tierra era joven, los dioses habitaban la faz de la tierra y vivían en paz.

    Pero se aburrían; la perfección llega a ser aburrida, sobre todo cuando es eterna.

    Uno de los dioses propuso crear un ser con pensamiento superior al de todas las criaturas de la tierra, alguien con quien divertirse. Todos estuvieron de acuerdo excepto en la forma en que debían crearlo.

    Unos opinaron que debían tomar los animales ya creados y en base a ellos desarrollar al nuevo ser. Otros dijeron, el maiz nos sirve para moldear a esta criatura. Sirve también el barro, añadió alguien más.

    Puesto que no se ponían de acuerdo, se repartieron los territorios de la tierra y cada uno hizo a su gusto a la criatura que todos llamaron humano.

    Fue nuestra madre, diosa amorosa, quien nos creó con arcilla hecha de la tierra y su propia sangre. Heredamos de ella su capacidad infinita de amar y el de dar vida. Mujeres nos creó, sin más.

    Cuando decidieron que los humanos podían valerse por su cuenta, los dioses se retiraron a otro mundo.

    La paz reinó la tierra. Las hijas de nuestra madre se multiplicaron, y en igual forma lo hicieron los demás humanos. Sin embargo, aquellos creados por otros dioses fueron demasiado ambiciosos y comenzaron a luchar por dominar las tierras extranjeras. Las mujeres creadas por nuestra madre permanecieron en su territorio, alejadas de otras civilizaciones, hasta que los hombres creados de maíz fueron obligados por aquellos creados de barro a abandonar sus tierras.

    En el encuentro de ambas razas, la pureza de la sangre de las hijas del amor se profanó por su gran corazón. Dejaron de ser únicas para convertirse en parte de algo más.

    Sólo una permaneció pura. Y de ella, vida mía, desciende nuestra familia. Por siglos, las descendientes de esta hija del amor mantuvieron en secreto su origen y con ello, la pureza de su sangre. Muchos las repudiaron; una mujer que trae al mundo una hija sin padre jamás fue bien aceptado en las nuevas sociedades.

    No fueron capaces de entender el milagro de sus vientres.

    Me veo obligada a separarme de ti antes de poder transmitirte esta y muchas otras historias de nuestra noble raza. Pero confío en que tú serás capaz de preservar estas enseñanzas.

    Dalia recibió la carta, junto con otras pertenencias de su madre, el día que tuvo que abandonar el orfanato, después de que descubrieran que estaba embarazada.

    Tenía 12 años.

    • elultimodepaz Posted on 29 enero, 2010 at 4:30 PM

      Je, interesante, sorpresivo. Tal como el tercer cuento del libro del mes.

      Un poco triste prescindir del hombre y del sacrificado acto de la concepción, pero en fin. El texto me gustó por inesperado y bien redactado

      • MaiteSanchez
        MaiteSanchez Posted on 11 febrero, 2010 at 2:08 PM

        Al fin leí el tercer cuento del libro del mes. Me sorprende la coincidencia en la temática, la verdad jeje.

        Gracias!

    • Tutuista Posted on 4 febrero, 2010 at 4:13 PM

      Ulugrun!! que buena te la echaste me llegas!! definitivamente yo jugando desde abajo con ustedes que estan a otro nivel

    • Moralix Posted on 5 febrero, 2010 at 9:33 PM

      En serio, muy buena, muy buena. Casi me parece un poema, aunque se que no lo es. Pero me gusta el lenguaje que utilizas, suena… ancestral. No sé explicarlo.

  7. Hélène. Posted on 30 enero, 2010 at 4:11 PM

    Como siempre, rara mi escritura y es un experimento, aver como funciona éste.

    La Joven:

    El dolor no la dejaba moverse, sentía cuchilladas en un costado de su cuerpo. Su abuela la encontró tirada en el piso, retorciéndose.

    Llamaron a su familia y fueron directo al hospital.

    Al entrar, todo fue una rutina, los exámenes, la bata, el médico la preocupación, la vergüenza, el miedo.

    Ella le quería contar, quería llamarlo, el tenía que saberlo, ella tenía que decirle que todo estaría bien, que iba a ser una cirugía menor, que viniera, que lo extrañaba, que quería agarrar su mano para no tener ese pánico.

    Escapándose por un momento, lo llamó.

    -Aló… Héctor?

    -Quien habla?- dijo una voz de mujer.

    – Eh… Sofía…- el dolor no la dejaba pensar- pásame a Héctor…

    – Mi cielo- Se le congeló la sangre en las venas- despierta amor, una chava te está llamando…

    Hijo de puta.

    Colgó el teléfono, se hizo un ovillo en el piso y esperó a que aplacara para poder caminar.

    Sonó su teléfono, por puro reflejo contestó, lamentó haberlo hecho.

    -Sofía? Amor, que pasa?

    -Sos un hijueputa- dijo entre sollozos, no sabía por que lloraba, si por el enojo, el dolor del costado o la opresión en el pecho- quien es esa?

    -Ehhh… nadie beba…. Tranquila mi cielo, no es como piensas…

    -Mi cielo ni ni mierda! No, no estoy bien, me van a operar, vos obviamente andás más interesado en esa puta! mirá pedazo de mierda, no te quiero ver NUNCA MÁS en mi vida! – El dolor se arrecia, el teléfono se resbala entre sus dedos, está tirada en el piso.

    Abre los ojos, no ve bien, el dolor se lo impide, ve sombras que se acercan y la levantan, voces comienzan a gritar “no llores, todo va a estar bien” “hay que llevarla a cirugía de un solo” “llamen a su médico” y cuando trata de respirar, siente una jeringa penetrando su brazo y todo se vuelve negro…

    No siente dolor, abre sus ojos y se haya sentada , se siente que está en el vacío.

    Trata de distinguir algo a la distancia, ve miles de jóvenes sentadas, todas con la mirada perdida, todas con esa misma mirada de tristeza que ella sabe que vive en sus ojos.

    Se pone de pie, se queda inmóvil, un aire frío la envuelve, una voz susurra en su oído:

    Se dice que la primera persona que le diste tu amor, tiene tu corazón. La primera persona con la que hiciste el amor tiene tu alma.

    Tu, hermana, diste tu corazón y alma a quien nunca lo mereció, todas ellas, hermanas nuestras, hicieron lo mismo.

    Yo también lo hice, pasé muchos años con un hombre y le di mi corazón, alma y vida completa a un hombre que pensé que ya no me amaba.

    Tiempo después me enteré que me dejó por la siguiente, que nunca le importé, que el tenía una vida que no me tenía a mi.
    Antes de saberlo, pensé que mi vida no merecía seguir siendo vivida, fui con el, para pedirle que regresara, que los años si importaban para mí, que yo si lo amaba, que lo que fuera, podíamos arreglarlo…

    Lo encontré en los brazos de alguien más, con una sonrisa descarada me dijo:

    -Ella es mejor que tú, ella si me deja hacerle lo que yo quiera.

    Ninguno de los dos sintió el disparo.

    Antes de apuntar el arma hacia mí, juré venganza a todos quienes habían jugado con el corazón de una persona.

    Y así te conocí, hermana mía, sé que has sufrido, que diste todo lo que podías dar a una persona que nunca lo apreció.
    Pero hermana mía, no temas, mi promesa sigue en pie.

    Ella despierta súbitamente, el dolor ha disminuido significativamente, oye a las enfermeras decirle que la operación había salido bien, que van a llevarla a su habitación.

    Siente que navega por los pasillos de ese hospital, las enfermeras se detienen un momento para platicar entre ellas, ella voltea a ver y distingue a una joven vestida de blanco, pálida, rasgos delicados, cabellos rubios, ojos azules.

    Preciosísima salvo por un orificio sangrante al lado de su cabeza.

    Siente que su corazón se detiene. Sofía ve a la joven asentir lentamente.

    Al abrir la boca para responderle, la joven se lleva un dedo a los labios y Sofía es movida en la camilla de nuevo, de camino a su habitación.

    Ya en su cuarto, ve a su familia, sus rostros preocupados y sus palabras de aliento. Todos la dejan descansar, ha sido un día loco.

    Hermana mía, espero que sepas que estoy a tu lado para cuidarte.

    Mucho hemos sufrido, dándole nuestro corazón a quien no lo merece, siendo el premio de una batalla sin sentido.

    Nuestro corazón ha sido desplazado a un lugar inferior a nuestra propia mente, y aunque a muchas hermanas nuestras no les importe, hay muchas, como nosotras hermana mía, muchas que todavía buscan el amor.

    No temas, yo me haré cargo de que él no vuelva a lastimar a alguien.

    Haré que se enamore de mí, que se vuelva loco al verme, que quiera tenerme a toda costa.

    Al despertar y dormir, seré lo único que el tenga en su mente.

    Y en esa obsesión, haré que su cuerpo, muera mientras el viva, para que él sienta lo que tu sentiste.

    Haré que su corazón se pudra dentro de su cuerpo, que cada latido y cada respiro que dé, le duela como a tantas les ha dolido.

    Sofía despierta, sudor en la frente, respiración agitada, mareada. Ve a su alrededor las máquinas que la controlan, la intravenosa en su brazo, con una serpiente que cuelga de un gancho en el techo, donde medicina gotea.

    Suena la puerta, ella se asusta un poco más de lo debido, y oye que la puerta se abre.

    Un dolor agudo se siente en su pecho, que nada tiene que ver con la operación. Entra Héctor, cargando globos y flores, sonrisa de oreja a oreja.

    -Amorcito, como estás? He estado preocupadísimo por ti beba…

    – Me operaron del apéndice, no del cerebro, recuerdo perfectamente que te dije que no quería verte.

    -En serio que eso solo lo tenés en tu cabeza, te dije que esa era mi… mi prima, vos sabes…

    -Andáte, sabes bien que estás mintiendo

    -Bueno, sabes qué? No ando de humor de andar acuchuchando a una mula como vos, bien tenías que saber que yo no soy hombre solo de una mujer, me voy, ella es mejor que tú, ella si me deja hacerle lo que yo quiera.

    Sofía miró hacia otro lado, en una esquina de su cuarto, la vió.

    Real, física sus ojos azules, tez blanca y sin rastros de su horrible pasado, una mirada de odio puro se le dibujaba, una mirada que Sofía sabía que tenía en su propio rostro.

    La joven se había acercado a su lado, tocó su mano y con un susurro, casi inaudible le dijo:

    -No temas, hermana mía, yo me encargo.

    Antes que el sueño le volviera a ganar, vio un patético “Adiós” de Héctor al alejarse y a la joven ir detrás de él.

    • Tutuista Posted on 4 febrero, 2010 at 5:34 PM

      puta! y pensas dejar esta historia asi!! mano! pilas! terminala que se quedo de a huevo la onda! (#marapilas la Gelena va!)

    • Moralix Posted on 4 febrero, 2010 at 11:38 PM

      Jojojojojo diria Arolodo. Me lleva, que bien escribís! Felicidades Helen.

  8. Reimer Posted on 1 febrero, 2010 at 9:58 AM

    Un saludo Lectores! este es mi primer aporte para el Viaje del Escritor jeje quizá algunos ya lo hayan leído y es que hace unos días lo colgué en mi blog antes de enterarme del tema del viaje, y como se ajustaba a la invención de leyendas pues decidí comparirlo, tiene más o menos 2 años y medio de estar en mi cajón de escritos ‘^^

    Les advierto que está un poco largo :$

    ———————————

    La Rosa de Broëden

    El antiguo pueblo Iöti cuenta la leyenda de un rey, dueño y señor de un vasto reino cuyo nombre se desvaneció de nuestras memorias como el polvo de las arenas del desierto de Sícala. Un rey justo y de buen corazon ¿Quién diría que recibiría uno de los castigos más crueles del destino?. Al morir su esposa, mientras daba a luz a su hija primogénita, se anunciaban el mal presagio para todo el pueblo. El rey se sintió tan solo pues el amor de su vida lo había abandonado, ¿Quién diría que aun debía sufrir el castigo más cruel del destino?

    El hombre crió a La Princesa con tanto esmero y amor, era su primera hija, la última voluntad de su esposa; era su único motivo para existir. Pero desgraciado era aquel hombre, pues criaba la desgracia de su reino y su futuro de ruina. El rey era un buen padre, y cumplía los deseos de su hija con sabiduría, sin embargo ella no lo creía así, ella era necia y malagradecida.

    Pasaron así los días. Los meses. Los años. Ella crecía y su padre envejecía hasta llegar a el lecho de su muerte. Fue tiempo de luto en la región, hasta los árboles del bosque vestían trajes negros, no dieron fruto por nueve semanas seguidas, el bosque estaba cubierto con un manto negro de hojas, éste se llenaba de lagrimas celestes del cielo que se rompía a cada instante.

    Era un ambiente gris y tétrico, acababa de morir el mejor rey que había tenido el lugar; pero a La Princesa no le agradaba eso, la opacaba a ella y su hermosura. Con el pasar de los años su belleza crecía junto a su vanidad y ambición, llegó hasta el punto donde ya no podía ser más bella ni más perfecta. Luego de las nueve semanas de luto La Princesa organizó una fiesta, un gran banquete para príncipes y caballeros.

    — Ni zira yägni nu ni brall jazae nutzé, zu paltaz yeapo kretea muz pouk Palkez Modoür Yeäte karko. (Quiero anunciarles que estoy buscando pretendiente, aquellos que se ofrezcan esperar frente al castillo después que el gallo cante) — dijo ella, su delicada voz resonaba en las paredes del castillo, como su belleza lo iluminaba.

    Así fue, llegaron caballeros y príncipes, hasta comerciantes y plebeyos, todos vestidos con sus mejores galas esperaban frente al castillo horas antes de que el gallo cantara, ni siquiera el primer rayo de sol penetraba el cielo de amatista.

    Se abrieron las enormes puertas de madera y hierro, los hombres que aun dormían se pusieron en pie, eran miles. Mientras avanzaba el tiempo muchos de los pretendientes iban pasando, hasta que del bosque humano solo quedaron unos pocos al terminar el día, 117 exactamente.

    Volvieron a dormir, como perros fuera de la casa de su amo, pensando en solo un objetivo, la recompensa que adentro obtendrán. Otra vez amaneció, y la fila disminuía, cada hombre que entraba era ver cientos de lagrimas rodar, nunca el la historia de Sulephak se vio llorar a tanto hombre junto, dicen los habitantes cercanos a ese lugar, que así fue como se originó la laguna Viëstrae (Lagrima). Este acto hacia perder más las esperanzas de los que aun seguían afuera.

    La Princesa, ahora La Reina, aun seguía enviando a soldados para llamar a pretendientes. No quedaban muchos. Entró, entonces, un muchacho, que se hizo llamar Yaël, estaba decidido a lo que iba. Ese muchacho no era de origen tan noble, su abuelo había sido el forjador real de las armas del ejercito de Naia, se había casado con la sirvienta de la Reina del lugar y criaron a su padre en las cocinas del castillo de Sícala.

    Ella estaba en la gran sala, una alfombra verde y amarillo le encaminaban al trono de oro; todo adentro era brillante y deslumbrante, pero el verdadero punto de perfección lo tenía frente a él, La Reina hablaba.

    — ¿Ga zira ni muz? (¿Cuales son tus intenciones?) — hablaba tan fuerte y decidida que no parecía ser tan solo una adolescente.
    —Ni jazae am praloës ni nadrei vo at vo nadrei ni.(Yo busco un corazón que amar y que me ame)
    — ¡Doluma! ¡Vo soës vaez doluma! (¡Mentira! ¡Eso es una vil mentira!) — gruñó —¿Ga zira vakdei ni muz? (¿Cuáles son tus verdaderas intenciones?)

    Yaël no respondió, sabiamente se quedó en silencio.

    — Ni Nadrei bó re paltaz ni Naia Broëden (Yo amaré a aquel que me traiga la Rosa de Broëden)

    Con un movimiento de su mano, los soldados entendieron que él debía irse, le tomaron por los hombros y lo echaron fuera del castillo. Empezaba a llover, de nuevo a llover. A Yaël le encantaban las tardes nubladas y lluviosas, decía que cada gota de lluvia era una esperanza para seguir viviendo.

    Fuera de ahí se marchó a la posada donde dormía, estaba llena de hombres borrachos, tristes hombres que lloraban todavía. Al fondo un anciano, debía ser de Iöti, por sus rasgos físicos, era de piel morena, cabello blanco; en su rostro y sus manos estaban dibujados tatuajes, símbolos de una tradición inmortal. Yaël se sentó junto a él y preguntó.

    — ¿Baë soës Naia Broëden? (¿Qué es la Rosa de Broëden?)
    — Soës yaraëndo vo, pekzka rikza vo.(Es una reliquia, imposible de encontrar) — dijo con un tono cansado, pero al instante, como lo son estos contadores de leyendas.

    También le contó que aparecía cada noche de Luna Llena, nunca nadie ha sabido donde crece, pero si como lo hace. En la cima de una montaña, florece la flor azul zafiro, recién bañada con el helado rocío de Luna Llena, con un brillo propio permanente. Pero una rosa tan bella ha de tener tan gran protector, y es que la montaña esta cubierta de sus espinas, grandes y gruesas espinas; muy mortales esas espinas. Esa rosa tan famosa lo es, porque en todo Sulephak se le conoce por proporcionar a aquel vida eterna, sin embargo todos hablan de muerte al referirse a ella, porque es lo único que proporciona buscarla.

    Se encaminó hacia la búsqueda él solo, llevó consigo proviciones, una lanza y el recuerdo del pasado que jamás abandonaría, su familia. Cruzó los áridos desiertos de Sícala, fue cobijado por la hospitalaria gente de Zahí, pero su rumbo acabó en el Sur, junto a los helados terrenos de Seudda. Estaba ya en agonía por la búsqueda, sus pies estaban hinchados por el frío, y durmió, quedado por el cansancio frente a lo que tanto buscaba.

    Soñó encontrarla, sin despertar sabiendo que la encontró; soñó tocarla, sin saber que estaba tan cerca, era como tocarla. Sintió el frío que le cobijaba y los lobos que no le comían creyendole muerto. Pero de muerto a vida pasó, cuando al despertar supo por fin que la había encontrado, no supo que hacer más que enviar a ella una carta, la ató a la pata de Lhïn (Saeta), un halcón que compró en la ciudad de Zetila. Era un milagro que esa criatura estuviese viva, pensó, pero lo que él no sabía era que se alimentaba por la noche, cuando él dormía, con animales que ahí pasaban.

    El anuncio llegó temprano, La Reina obedecía a lo que en la carta decía: “Zëallum ni faek yaïpaen, ni rikza vo, ni rikza Naia Broëden” (“Llévame a todos los hombres, la encontré, encontré la Rosa de Broëden”). Ella sintió haberlo alcanzado todo, así que junto a una caravana de hombres, fue ella al lugar, iba siendo cargada como La Reina que era sobre su caruaje real en la espalda de docenas de hombres.

    Pasaron semanas hasta que llegaron, en efecto, estaba ahí los rastros de una enorme montaña que desaparecía. Esperaron al anochecer, justo cuando junto a la Luna Llena crecía la montaña entera, y en la cima la Rosa tan preciada. “Naia Broëden” murmuraban todos, hasta la misma Reina a quien le brillaron los ojos.

    La idea de Yaël era crear una “torre humana”, con los cientos, miles de hombres que habitaban el Reino de La Reina. Era una escalera finita para alcanzar la montaña infinita, pero aun así lograba llegar a la Rosa. Pasaron horas para terminar esa “torre humana”, y justo cuando había terminado, Yaël intentó subir. Fue imposible, la torre de hombres se desmoronó, todos cayeron sobre las espinas, muriendo al instante. Yaël culpó a La Reina por haber agotado a los hombres obligándoles a cargarla.

    Las mujeres de estos hombres lloraron, y lloraron aun más cuando se les ordenó llegar al frío país de Seudda, las iban a usar a ellas también. Como en el reino no quedaría nadie que cuidara a sus hijos, ellas los llevaron consigo. Muchas mujeres y sus hijos perecieron en el viaje, pero no porque no aguantaron el camino, sino porque no aguantaron el abuso de la reina. Junto a ellas viajaban carromatos cargados con toda la madera del reino: madera de casas, de muebles y el bosque inmenso se acabó por una inútil idea de La Reina.

    Pasaron semanas hasta que llegaron, en efecto, estaba ahí los rastros de una enorme montaña que desaparecía. Esperaron al anochecer, justo cuando, junto a la Luna Llena, crecía la montaña entera, y en la cima, la Rosa tan preciada. “Naia Broëden” murmuraban todas las mujeres, esta vez La Reina ya le conocía y sonreía con malicia.

    Las mujeres empezaron a construir una torre de madera, dejaron sus oficios de mujer, su identidad femenina para una inútil idea. Esa torre era lo más hermoso, lo más valioso que las mujeres pudieron hacer. Había sido fortalecida con lagrimas de dolor, dolor por sus esposos, hermanos y padres, dolor por la represión, dolor por no hacer nada en su defensa y huir, dolor del dolor. Y así, cada mujer quedó como columna, soportando el peso de las vigas unas de otras. La Reina sonreía, era la segunda oportunidad para obtener la Rosa de Broëden, y sabía que lo lograrían.

    Yaël, colocó un pie en la torre. Otro. Había subido ya lo suficiente, pero cuando solo había avanzado un metro, la torre de madera perdió el equilibrio y se quebró. Muchas mujeres corrieron a reparar el daño pero fue en vano, cayeron sobre las espinas, y murieron al lado de sus esposos, hermanos y padres; otras fueron atravesadas por las estacas de madera y otras murieron felices de soportar el dolor de los huesos rotos, pero por fin eran libres, de nuevo.

    La Reina enfurecida mandó a cortar la cabeza de Yaël, pero él tan ágil y sabio como nunca nadie a su edad, dijo algo. La idea era la última, pero no podía fallar. Así fue como mandaron a los niños a traer la última oportunidad de vida, sabían que así fue como perecieron sus padres, tíos y abuelos; madres, tías y abuelas, pero lo hicieron, por miedo, talvez. Arrancaban las piedras del castillo, una por una las llevarían hacia “el lugar”.

    Pasaron, ahora, meses hasta que llegaron, en efecto, estaba ahí los rastros de una enorme montaña que desaparecía. Esperaron al anochecer, justo cuando, junto a la Luna Llena, crecía la montaña entera, y en la cima, la Rosa tan preciada. Ya nadie murmuraba “Naia Broëden”.

    Empezaron la edificación de la última torre, ésta sería de piedra. Los niños eran tan hábiles como sus padres, y con la fortaleza y el resguardo de las lagrimas, como sus madres. Así pasaron nueve meses exactos para terminar de edificar la gran torre, como nunca la Torre de Babel de Pangea habría llegado.

    Al finalizar la única añoranza de La Reina era llegar a la Rosa, por lo que no le interesó que los niños huyeran del lugar. Cada uno tomó un rumbo diferente, pero cada uno tuvo un pasado idéntico, que los hizo ser personas fuertes.

    Yaël decidió a subir, era una construcción fuerte, consistente y no se destruiría. Subió y subió, día y noche subió, hasta llegar a la cima. Tocaba ya el cielo de amatista, y frente a él la rosa de zafiro, la Rosa de Broëden. Él, como un ladrón en la noche, pasó silencioso y sin ser percibido y la Luna no se diera cuenta, llegó junto a la Rosa. La tomó con delicadeza entre sus manos, como si fuese el corazón de su amada. La guardó junto al suyo, junto al palpitar vivo y calido de su propio corazón. Se decidió a bajar. Bajó y bajó, día y noche bajó, hasta llegar al suelo. Estaba emocionado, la había encontrado por fin y la llevaba sobre su pecho.

    Esa Rosa azul brillaba, como los ojos de La Reina lo hacían, ella estaba encantada, hechizada, enamorada. Por desgracia estaba enamorada de sí misma, de su vanidad, él se percató de ello en ese momento. No lo miraba a él, miraba a la Rosa; se dio cuenta, y demasiado tarde, que La Reina no tenía corazón, y que él había buscado, ese corazón que quería amar, en el lugar equivocado.

    — ¡Vaez doluma soës gas praloës! (Vil mentira es tu corazón) — dijo Yaël, su corazón se había roto, derramaba de sus ojos la sangre que los pedazos emanaba — Ga Biujá har nadrei gas praloës, yap ga biujá har praloës. (Tu no sentirás amor en tu corazón, porque no lo tienes).
    — Iëta, at… iäka, paltaz ni Naia Broëden (Sí, y… por favor, dame la Rosa de Broëden)
    —¡Biujá!, ga pekzka biujá rikza vo (¡No!, tu nunca la encontraste)

    Entonces Yaël tomó la rosa en su mano y con toda la ira, la tristeza, su preocupación… su amor; con todas sus fuerzas trituró la Rosa, y con la otra mano tocó una espina del a gran montaña. Moría, lento. Rápido. era inmortal y mortal a la vez, y con el ultimo respiro que tuvo dijo:

    — Zausa vo zah pangea rëelizon (ve más allá del reflejo de Pangea*)

    Y así murió, feliz de haber terminado su destino, con pétalos de la Rosa en sus manos, con la sangre azul de la Rosa mezclándose con su sangre roja en el hielo, plasmando una leyenda, en la boca de los habitantes de Iöti, ese pueblo ambulante que no tiene punto en el mapa.

    En cuanto a La Reina no pudo más que soltar toda su desgracia en un grito, un grito perenne que se escuchará en la región de Seudda, en “el lugar”. Esta mujer era tan bella para suicidarse, pensaba La Reina, pero esa era una belleza de mal augurio, nadie nunca en su vida llegó a amarla porque esa hermosura esparcía terror. Y cuando murió, aun bella, su nombre nunca fue pronunciado, como nunca lo pronunciamos aquí, porque al ser dicho traería desgracia a todo aquel que lo escuchase. Ese nombre, el de La Reina no se volverá a escuchar, jamás, en los siglos que vienen, pero su leyenda, la leyenda de la Rosa de Broëden, persistirá en nuestros corazones como el valor, el coraje y la sabiduría de Yaël, el fantasma de Seudda.

    ————————————–
    *Pangea: para los de Sulephak Pangea es el nombre que le dan a nuestro mundo, el mundo real, para ellos significa “El Otro Lado”.

    Nota: Los lugares son paises del gran continente Sulephak y el idioma se llama Iöti, y ambos son de mi propia invención. Hay más leyendas en Sulephak que espero poder compartir en este viaje =)

    • Hélène. Posted on 1 febrero, 2010 at 4:59 PM

      Lo unico que puedo decir es… B.u.e.n.í.s.i.m.o.

    • Moralix Posted on 4 febrero, 2010 at 11:44 PM

      Se me hace que las leyendas son mas creibles cuando son tragicas, y esta seguro lo es, jajaja. Le diste un muy buen final, me alegra que te hayas animado a aportar.

      • Reimer
        Reimer Posted on 5 febrero, 2010 at 12:01 AM

        jaja seguro! jaja así no hay testigo principal q la cuente, solo 3ros jaja y ellos siempre exageran jejeje

      • Moralix
        Moralix Posted on 5 febrero, 2010 at 8:55 PM

        Tenes un buen punto, habria sido bueno considerarlo antes de escribir lo mío XD

    • Tutuista Posted on 5 febrero, 2010 at 5:11 PM

      El nombre de la reina es “SANDRA” su belleza se esfumo cuando dio el salto hacia Pangea… pero eso…. eso mis amigos… es otra historia…. jajaja

      Muy buena esta leyenda vos, ya te puedo incluir entre la mara pilas! (va si ya se, uno mas que me hace sentirme intimidado entre los grandes)

  9. jeanfer Posted on 4 febrero, 2010 at 10:02 PM

    Gigante que se extiende bajo mis pasos extraviados
    Hunnapuh, que inspira dibujos y pide colores
    Hunnapuh, que sopla pesadillas y despierta a los vivos

    Finalmente llegamos a los pies del gigante, nos agrupamos para tomar las fotos de recuerdo y entre los mas cercanos comenzaron las cábalas sobre las parejas que ésta noche dormirían acuachadas, para el efecto teníamos un procedimiento que consistía en la simple inspección, claro, era tan fácil darse cuenta de las intenciones de cada uno en las previas del comienzo, todos manifestaban sus intenciones a las claras. Alli estaba Alberto comprando cigarros para mas tarde poder retirarse a un lugar solitario y fumar tranquilo sin que nadie pueda saber a donde se había ido a meter ese muchacho. Edgar que conversaba alegremente con la chica de ojos claros y hermosa presencia, haciéndo puntos para no irse todo el camino solo y lograr una buena pesca para el día ó para la noche debo decir. Alonso que se daba grandes tufos de escalador profesional, que con cuatro ascensos bajo el brazo se consideraba todo un Jaime Viñals y nos daba cátedra de los preparativos, el proceso de ascenso y el remate en la cumbre. Yo solo estaba comprando un par de octavos de Quetzalteca haciendo valer las muchas advertencias sobre el frío intenso que sobreviene por la noche en la cumbre, dicho sea de paso, me venía muy bien para hacerme de un poco de alcohol fuerte y acompañar el tabaco que llevaba listo para la noche. Agua pura, bebidas especializadas en recuperar las sales y los minerales que pierdes al sudar, chocolates, café en termos plateados, tantas cosas que a medio camino estaríamos tratanto de ver en donde dejar tiradas para librarnos del lastre que se va volviendo díficil en una escalada de casí cuatro mil metros.

    Decidimos en cosenso que haríamos la escalada a intervalos de una hora para tomar descansos y no exigir mas de la cuenta a las chicas y a los entrados en añitos. Todo era solidaridad y buenos augurios, hacíamos planes de la llegada y la vista a ojo de pájaro que haríamos de la ciudad desde la cumbre del coloso. La primera parada formal la hicimos frente a la iglesia y al pie de la cruz, desde la cual el volcán se parecía mas a una montaña que tenía su cabeza en las nubes y quien sabe donde era exactamente que uno terminaba de subir. Las primeras dos etapas las subimos sin problemas muy notorios, fue en la tercera etapa cuando nos dimos cuenta que las esperas empezaban a extenderse hasta treinta minutos hasta completar al último de la caravana y claro, no cometeríamos la irresponsabilidad de adelantarnos solo por un simple premio de montaña. Llegados a la cuarta etapa, la oscuridad comenzo a extenderse por doquier y decidimos que dividiríamos el grupo de avanzada en dos, uno que siguiera en punta de lanza y uno mas que se quedara en la cola para ir dándo ánimos a los cansados y apretar un poco mas el paso, temíamos que la faena se convirtiera en una jornada de siete horas según los últimos cálculos aplicados al rendimiento actual.

    Por iniciativa propia opté por quedarme en la vanguardia con Alberto con quien manteníamos una afinidad por las canciones de Bunbury y desde hacía unas horas, nos dedicabamos a cantar a capella aquellas canciones que mas nos inspiraban al momento, desfilaron Lady Blue, Salomé y Alicia en un carrousel interminable en donde a placer repetíamos las frasecillas mas emblemáticas sin perecer víctimas del orden. Poco a poco la oscuridad le fue ganando a la luz y a ratos nos aventurabamos dispersos por veredillas para explorar el terreno o para recoger algún souvenir en forma de piedra emblemática para llevarla en los bolsillos com recuerdo de la aventura.

    Me ví, en un abrir y cerrar de ojos, en una noche inmensa, tránsitando por un camino angosto marcado de antemano con sendos zigzageos que mareaban y daban la impresión de cuando en cuando de que no ibas a ninguna parte, era tan díficil mantener la calma, no sucumbir ante la realidad que me encontraba perdido, solo podía luchar aferrándome a un camino angosto que se extendía bajo mis pasos perdidos, sobre el gigante ancestral, apareció un árbol bajito de aspecto sombrío y pude entonces al fin dejar de mirar el suelo, me encontré con una resplandeciente luna que llenaba todo a mi alrededor, antes no había podido darme cuenta de algo tan extraordinario porque me preocupaba mucho de no perder el camino. Luego, un doble descubrimiento, una noche espléndida y me encuentro perdido, daba voces llamando a mis camaradas de ascenso, pero nada, no había respuesta, no había en verdad nada mas allá de mi voz, no había eco, una vez emitida mi voz, estaba se ahogaba inmediatamente en esa inmensidad, empece a imaginar fantasmas y apariciones, voces que no existían llenaron mis oídos, tuve que detenerme para poder echarme a tierra muerto de miedo, imagine entonces que podría pasar la noche a la intemperie, que vendría el día después de algunas horas, pero de pronto me sentí aterrado, cavilé que las horas tienen minutos y los minutos a su vez segundos y constaté que podía contarlos uno por uno con una parsimonia que parecía extenderlos mas allá de su cortísima duración hasta una persistencia casí insoportable, definitivamente no podría. De pronto retumbó el abismo bajo mis pies con un estruendo sonoro que impactó mi pecho y escuché, como un mar de palabras que se agolpaban en mis oídos, un discurso de una vida encerrado en un retumbo y tuve paz, me inundaron sus palabras con un regocijo inexplicable y aunque me habló de días pasados y de cosas ocultas, la profundidad de las palabras infringió al miedo una herida de muerte.

    Me senté entonces por un momento en la tierra cruda, me quite los zapatos, quise tener un contacto mas directo, cómo queriéndo alcanzar sus entrañas con un gesto tan infantil, pero era lo único que alcance a realizar en medio de la centelleante luz que me embargó en mis adentros.

    Después de aquella experiencia, pude retomar facilmente el camino y en cuestión de treinta minutos llegar a donde los demás empezaban a construir lo que esa noche sería su casa. Dormí como hacía tantos años no lo hacía, fui un niño otra vez, no se asomaron a las ventanas de mis sueños las pesadillas o la pesadez de los pensamientos originados en las preocupaciones de la vida diaria.

    El resto del viaje lo pasé como en un trance que me impidió pensar en otra cosa mas que en la noche que estuve solo y pude encontrarme, solo quedaba el descenso, el cual acometimos ahora con la ventaja que dá el conocimiento del lugar, aún cuando fuera tan solo la segunda vez que transitabamos por esos caminos, venía a la vanguardia, disfrutando de la naturaleza a mi alrededor, feliz de la vida y contemplando a ratos la belleza que la altura me permitía contemplar cuando choque en un momento con los ojos de una anciana que salió no sé de donde y nos quedamos mirando por un momento, sus ojos me escrutaban por dentro, la anciana comenzó a decir entonces con una voz pausada y llena días:

    – Veo el brillo de Hunnahpuh en tu ojos, el espíritu que habita este monte, Tzultaká el Señor de todos los valles y todos los montes le dio este sitio por herencia eterna, está presente en los árboles por el camino, en la tierra y en las piedras le habla a unos pocos y les cambia la vida, veo el brillo de Hunnapuh en tus ojos, él te habló anoche, yo lo sé, no olvides sus palabras.

    Se dio media vuelta y de la misma forma cómo vino se fue, desapareció de mi vista yendo por un caminito angosto y perdido entre la vegetación, me quedé estupefacto, sus palabras me llevaron de nuevo a la noche, solo Alberto supo después lo que pasó, se lo conté todo y me dijo

    – Aldo, eso tienes que escribirlo, tienes que contarlo, es una experiencia para que todos sepan de Hunnahpuh, prometé que lo vas a escribir en cuánto lleguemos a la capital.
    – Lo prometo Alberto, fue lo único que alcance a responder

    • Tutuista Posted on 5 febrero, 2010 at 6:55 PM

      si a mi me pasa me cago, ja imaginate quedarte en la noche y te sale la sigua por alli, suerte tuvo Aldo que fue Hunnahpuh quien le hablo, ja que buena te la echaste vos me acorde de cuando de chavito lei las ondas estas de Ixbalanqué y su gemelo Hunahpú (es el mismo va? si no que cagada la mia jejeje) pero me ha gustado (vaaaaaaa siempre digo que me gustan todas las leyendas o lo que escriben pero es que es la verdad no es mamonada que puedo hacer)

    • YuryBlack Posted on 6 febrero, 2010 at 11:20 PM

      No sabes el regreson que me dio tu leyenda porque hace algunos años cuando mi condición física me lo permitía escale un par de volcanes, y en los dos nos sorprendió la noche y mano es de ver que rápido subimos en cuanto escuchamos ruidos y risas detrás de nosotros, incluso el mas valiente del grupo, cuando sentimos estaba enfrente de todo el grupo, buena leyenda.

  10. Moralix Posted on 4 febrero, 2010 at 11:21 PM

    El Sincarpo

    Dicen que soy concisa para relatar las historias. Sería buena reportera, pero más que un deber cívico yo considero una carga el transportar tanta mala noticia. Lo que hoy les cuento, en cambio, sí lo considero un deber. El Cadejo espanta hasta cierto punto a los borrachos_ o al menos les quita la angustia cuando ya no recuerdan si lo que tomaron fue cerveza, mucho menos cómo llegar a casa_, también el Sombrerón hace que muchas chicas lindas nos cortemos el pelo, además de cuidar ser siempre muy pero muy modestas. Los chicos de ahora, sin embargo, sólo deben temer una cosa.

    Cuentan que un espíritu acecha todas las noches en las habitaciones donde encuentra luz, pero una luz muy particular: la que despide una pantalla rectangular, de tamaño variable y de colores cambiantes. No es como la Llorona que te despista con su voz, este malvado ser no necesita esconderse cuando se acerca a ti: tú estas demasiado concentrado en ese objeto luminoso como para darte cuenta. Estás a menos de medio metro de él, moviendo tus manos frenéticamente como si de ello dependiera tu vida, presionando una serie de pequeños botones con tus dedos. Es ahí cuando el Sincarpo cae sobre ti. Coge tus manos y las tuerce poco a poco, con mucha paciencia, hasta que un ligero dolor te invade. No le importa regresar a hacerlo noche tras noche, ni le cuesta con tu evidente abstracción del mundo. Cuando menos lo sientas ya te tiene. O más bien a tus muñecas, que es lo único que necesita para lograr lo que se propone. Sabe que no quieres _y quizá no puedes_ apartarte de la pantallita, pero ya no podrás tocarla por un buen tiempo del dolor que te inflige. Y lo disfruta, ¡ah, cómo goza de verte sufrir así! Casi puedes oír su risa cuando te llega la factura del médico.

    Ésta es de las pocas leyendas que no ha trascendido demasiado, y es porque los adultos le temen también. Tanto que han enmascarado sus fechorías dándole el nombre de una enfermedad. Pero no te engañes: es real, muy real. Yo lo supe hace un par de semanas pero no había podido teclear para advertírtelo, estaba atrapada en su encantamiento. He vuelto a la pantallita con miedo, porque sé que volverá. Creo que puedo escucharlo llegar ahora mismo…

    • omarvelz Posted on 5 febrero, 2010 at 8:23 AM

      Había estado esperando tu escrito. Supongo que por el estílo que habías mostrado con anterioridad, me daba mucha curiosidad el como encararías éste tema. Me gusta la historia… pero sobre todo la forma en que esta narrada. Segun lo que averigué, ésta es la forma de contar una leyenda.

      Saludos

      • Moralix
        Moralix Posted on 5 febrero, 2010 at 9:04 PM

        Justo eso le comentaba a Jean, que el el primer cuento de ficción que publico en los viajes, por así decirlo. Realmente es el que más había acostumbrado a hacer, pero me cayó bien variar el género estos meses. Gracias por la critica (y ya sabes, se agradece que hagas ver oportunidades de mejora)

      • omarvelz
        omarvelz Posted on 8 febrero, 2010 at 8:31 AM

        Y bueno… ya que preguntas, te contesto, de lo contrario me hago el loco, jejeje.

        Tiene que ver con tu mismo comentario. Al final una leyenda procura la transmisión de cultura o dejar una enseñanza… Lo único que le cambiaría a tu escrito, es el final, pues me parece mas de una historia de ficción, que leyenda como tal. Es decir, deja el tema como intrigante… la leyenda cuenta una historia como 100% real y dejar su punto concreto.

        Pero claro… es más seguro que te dediques a escribir historias que leyendas… o sea que no se de que tanto sirva mi comentario.

        Por lo demás, creo que es de las mejores contadas, insisto, como leyenda.

        Saludos

      • Moralix
        Moralix Posted on 11 febrero, 2010 at 9:46 AM

        Mira si no es gracioso. La verdad, hacer una leyenda este mes me dejó en una posición muy incómoda porque nunca me gustó el estilo en que están narradas _por eso mismo supe que tenía que hacerlo_, y probablemente a eso se deba el final extraño.

        Viendolo bajo esa luz tienes razón, el último párrafo lo cambia totalmente de leyenda a cuento de terror! jaja. Gracias por el feedback, se te agradece.

    • @Albbita Posted on 5 febrero, 2010 at 11:46 AM

      Hola! me encantó tu leyenda.. contemporánea..fresca..

      Saludos!

    • Tutuista Posted on 5 febrero, 2010 at 7:06 PM

      Sincarpo! WTF! uta y yo que tengo 2 ventanitas verticales de 27″ frente a mi toooodo el dia, este ya me chupo mas que el mismisimo chupacabras, me tiene tochas no solo las muñecas si no tambien el cerebro! ya vivo como un sombi, mis pensamientos se limitan a lo que hay en un maldito timeline, poco a poco mi vida es mas virtual que real…..ja mi huevo, me voy….. luchare con el Sincarpo… se que no es facil, pero, cada dia luchare porque dejarlo no puedo, me ha atrapado para siempre… Maldito Sincarpo

      jejeje muy buena leyenda y ya pa que te wa decir cosas si siempre digo mamadas que me gusta todo (pero es cierto) mejor solo te dejo este sencillo comment

      • Moralix
        Moralix Posted on 5 febrero, 2010 at 8:57 PM

        Ay Dios, siempre me haces reir sabes? XD que bueno que te gustó! ahi me contas si algun dia te libras de el

      • Tutuista
        Tutuista Posted on 5 febrero, 2010 at 10:03 PM

        en serio te hago reir? ve, yo pensaba que te hacia enojar, con cada tuit ya siento la patada jeje y queee del Sincarpo no creo que alguno de nosotros se libere (pero sabes algo?, pero shhh!! el Sincarpo es Femme! si es la Sincarpa y cada vez me enamoro mas de ella! me enloquece! me tiene! me exita! la adoro! aaaay que buena la sincarpa!! jeje)esto ya pego y pega fuerte

      • Moralix
        Moralix Posted on 6 febrero, 2010 at 11:40 PM

        Ambas, don Fito, ambas.

    • YuryBlack Posted on 6 febrero, 2010 at 11:16 PM

      De veras que interesante forma de narrar la leyenda, te felicito creo que lo mejor es que te surgió espontáneamente.

  11. Moralix Posted on 5 febrero, 2010 at 10:14 PM

    Comentario en general: Me ha encantado el Viaje de este mes. En serio, se han lucido. Es curioso, porque un solo autor escribiendo varios cuentos debe cuidar mucho de no ser repetitivo en ellos, pero aqui la diversidad surge espontáneamente; y al mismo tiempo estamos sincronizados de alguna forma.

    A veces me da pena corregir porque me siento pretenciosa, especialmente con las eminencias que andan acá 😉 y una sin mucha experiencia, sólo quiero decirles que lo he hecho precisamente porque considero que el nivel que manejamos todos ya es otro, según lo que leo.

    A todos, mis felicitaciones.

  12. YuryBlack Posted on 6 febrero, 2010 at 11:05 PM

    Pues bien acá estoy, tratando de colaborar, espero que no se muy tarde, esta es mi colaboración para este viaje del escritor. Un agradecimiento a Omarvelz por su invaluable ayuda.

    La Leyenda De La Dama Y El Anillo
    Ya estando de regreso, con las manos dentro del pantalón duramente cerradas, como no queriendo soltar un tesoro valioso, con paso firme y sin vacilar, se dirige a su humilde casa. Realmente es un cuarto donde tiene todas las cosas que poco a poco ha hecho. Horacio es el nombre del recién contratado trabajador del cementerio general. Humilde persona, pero muy escrupulosa en su labor. Honrado como la mayoría, pero también es alguien que no pierde la oportunidad de recoger un billete que este por ahí tirado, en este caso, era más que eso. Llegando a su ajustada vivienda cerca de su trabajo, en cuanto se siente seguro en un rincón de la habitación, mira su puño aun cerrado. Hace miles de planes con la ganancia que obtendrá de la venta ¿Qué comprar primero? ¿Qué hacer con lo que sobre si así fuera?
    Al abrir su mano vuelve a mirar el hermoso anillo, que encontrara horas atrás tirado entre los mausoleos. Se sigue viendo tan llamativo y valioso como estuviera antes en el piso. De pronto pensó, ¿Y si es falso?, ¿y si no es de oro? ¿Y si el dueño original ya alerto de su pérdida? o peor aún ¿y si no valiera nada?

    Esas ideas fueron alejadas por el sueño que llegó a invadirle, después de “refaccionar“con Doña Chayo, la de las tostadas, allá donde la que se pone afuerita de la puerta principal. Dicen que antes trabajaba también en el cementerio, pero que un día renuncio y ahora ni siquiera se anima a poner un pie dentro.
    Después de quitarse los zapatos y tal como se despertara y tomara ese día así paso a tomar también la noche con la misma ropa pero con más ideas…

    Después de un rato de dormido Horacio despertó y se dio cuenta de que algo cambio. Algo ya no es igual. ¿Qué pasa? ¿Qué sucede? Hay ahora una penumbra y apenas alcanza ver algo ¿y la luna? ¿Dónde está la luz de la luna?, esa luz de la que se queja por las noches que no lo deja dormir. ¿Por qué pesa tanto su chamarra? ¿Qué pasa que aun abriendo sus ojos no distingue nada? Apenas alcanza a ver la silla que le sirve de improvisada mesa de comedor. Siente frio. Un frio horrible que se mete entre el pellejo y llega a los huesos. Un frio como de tumba. Trata de pararse y no puede, siente miedo y mucho. ¿Qué es lo que le pasa? ¿Qué es lo que pasa?….

    Después de tratar con mucho esfuerzo y dificultad, logra sentarse. Pareciera que miles de manos lo sujetaran de todos lados y quisieran retenerlo en el suelo, o más bien enterrarlo en él. Su corazón que hasta hace unos minutos palpitara como un fino reloj, ahora empieza a palpitar al ritmo de un caballo desbocado. Tratando de salir de aquel cuerpo y poder así emprender la huida, Horacio siente su corazón casi cortando su respiración. Latía tan fuerte que no podía ni siquiera pensar en donde estaba o qué era aquel lugar. Muchas preguntas sin contestación. −Ya no estoy en mi cama− se dijo al sentir lo frío y duro del el lugar en donde ahora se recostaba.

    A lo lejos distingue apenas dibujada en la penumbra, con terror, una silueta más oscura que la misma noche. Noche que lo rodea. Y siente, el pobre, porque ver ya no quiere, que se acerca a él. Su corazón no puede más. Ahora lo tiene cerca de su garganta, asomando por la boca, que ahora abre queriendo jalar más aire, porque el mismo corazón no deja que entre hasta sus pulmones, y mientras la sombra se acerca, se pregunta si no estará ya muerto, si no estará reposando ya en una de las tantas cajas que el mismo empotrara en los nichos y que también el mismo sacara de los mismos, cuando los parientes ya no tienen para mantenerlas o se olvidan de los que allí dejaron. − Pero−¿dónde estar? acaso en el cielo, pero si ahí todo es luz− al terminar de decir esta frase dentro de su mente, un pensamiento pasa fugaz por medio de su cerebro y le quema a su paso.

    Ahora el constante tirar de aquellas manos imaginarias, más el atormentado pensamiento, le gana a sus fuerzas y cae cual pesado costal, como caen las penas cuando aceptamos la derrota, ufana de su triunfo y orgullosa de nuestra derrota. Cae sobre sus rodillas y siente dos ríos de fuego hirviente brotar de sus ojos, pero ¿por qué él? si estaba en la mejor parte de su vida, si acaso se quejó como los demás de muchas cosas que ahora le parecían pequeñeces, y divagando en esto está, cuando se da cuenta que la silueta que hacia lejana ahora está a su lado. Inmóvil.

    Sin atreverse a levantar la mirada, solo ve la silueta que ahora tiene justo a su lado, extendiendo lo que parece ser su brazo y una mano apenas dibujada en la penumbra. Una mano extendida. Una mano que aguarda se le devuelva algo. Por más que Horacio trata y trata de articular palabra, no logra hacerlo con claridad. Le cuesta tanto o más que respirar, pero al final se le escucha tenue y entre cortes de voz, preguntar que desea. Su única contestación es un par de palabras, solamente dos palabras − mi anillo −. Un escalofrió intenso recorre toda la espalda de Horacio, al escuchar esa voz gutural mitad voz, mitad quejido. Siente que ya sus fuerzas lo abandonan y cuando aquella mano fantasmal se acerca para tomarle por un hombro, el lejano canto de un gallo de algún vecino, de esos que nunca deja dormir, lo despierta.

    Entre sudor y un increíble dolor de cuerpo Horacio se da cuenta que aún está en su humilde casa, en el cuarto que le sirve como sala, comedor y dormitorio. Corre al lugar secreto y no es que esté muy lejano, pero esa pequeña distancia se le hacen kilómetros, hasta el lugar donde pusiera su tesoro una noche antes. Lo toma con rapidez y sale de su casa rumbo a su trabajo, con la prisa de alguien que necesita huir de algo o de alguien. Sus compañeros solo lo ven pasar. Con la prisa que lleva no se para a saludar. Después de correr un rato llega al mismo lugar donde el día anterior encontrara el anillo. Dejándolo y sin dar la espalda se retira y deja su trabajo.

    Después de algunos meses me contaron que lo vieron trabajando como ayudante en una camioneta en una de esas que van a Mixco y que es uno de los ayudantes o “brochas”, más honrado. Cada vez que encuentra algo busca de quien es y lo devuelve, y cuando no encuentra al dueño se lo da a algún policía, para que sea él, quien vele por el objeto, porque dice el − Que cada cosa tiene dueño − y él lo aprendió de una forma que difícilmente olvidará.

    Y como decía mi abuela. Me monto en un potro, para que me cuenten otro.

    • Hélène. Posted on 6 febrero, 2010 at 11:30 PM

      ah, me encanta… thumbs up 🙂

    • Albbita Posted on 8 febrero, 2010 at 1:10 PM

      Hola!!
      Me encantó tu leyenda.. !!

      Saludos!

      @Albbita

    • Tutuista Posted on 9 febrero, 2010 at 12:06 AM

      muy buena tu leyenda vos y a mi se me ocurre leerla ahorita a las 12:00am!! jaja pero estuvo mejor asi!

  13. glorialonzo Posted on 7 febrero, 2010 at 3:50 PM

    ESTÁ AQUÍ

    Juro que pasará a tu lado aquella sombra que te ha perseguido y a veces sientes que te envuelve, aquella que se roba tu todo y refleja la nada, aquella que siempre has creído negra y que no parece tener luz al final.

    Te quemará y verás que es un círculo eterno y que su salida te es negada.
    Gemirás y verás frete a tí un maldito porvenir.

    Te dirá: – Tiniebla es tu rumbo y hoy tienes temor a seguir, herido ha sido tu héroe, ahora lo creés tu enemigo. Mi presencia es más que un obstáculo, hoy caes… hoy mueres, tu inmortalidad está siendo desgarrada.

    Le dirás: – Llevo sangre sin vida, veneno ahora marchita mis venas.

    Y preguntarás: – Eres… ¿dilema o enigma? pues verte… te veo, sentirte…
    te siento y me aterro, oírte… te oigo y enmudezco, vivirte… creo que siempre he vivido en tí, entenderte… aun lo creo pecado, derrotarte… lo siento imposible.

    Y comprenderás… era verdad… el infierno existe y está aquí.

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