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Leer cambia

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De niño me gustaba leer historietas ilustradas, pues a la vuelta de mi casa había un puesto donde las alquilaban por un precio muy bajo. Las imagenes de Capulina, Archie, Batman, Lulú, Kaliman y Aniceto poblaban mis retinas.

A corta edad, aún, me aficioné a los libros de aventuras. Miguel Stroggoff de Julio Verne y Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas destacan de esas largas noches de desvelo en que intentaba dormir, pero podía mas la inquietud por averiguar la continuación del libro, que mi necesidad de descanso.

Con los estudios formales mis hábitos lectores se transformaron forzados por los programas oficiales y únicamente lograba rescatar tiempo para leer revistas. Llene mi librera con Selecciones del Reader’s Digest, Muy Interesante, El gráfico y la inquietante revista Duda.

Durante esa epoca también me aficioné a la lectura de periodicos y diarios. Recuerdo que logré acumular una interesante colección de semanarios El Deportivo y de la revista Lucha.

Ya en la universidad tuve que acostumbrarme a la lectura de algunos libros temáticos densos y extensos, que no fueron muchos, pero consumieron mucho tiempo.

Volvi la vista hacia las publicaciones comerciales, libros aparentemente serios, que eran editados con el propósito de gustar al gran público pero sin explorar a fondo muchos conceptos para evitar las complicaciones que pudieran afectar las ventas. Coehlo es quizá el mas emblematico de esta etapa de lecturas motivacionales. Además esta epoca lectora está claramente marcada por la voraz lectura de material técnico en dos áreas: carpintería y finanzas.

Recién abandoné la lectura de los diarios, digo a la exhaustiva lectura de los diarios. Leía diariamente dos y los fines de semana todos los publicados. Ahora , únicamente le dedico unos pocos minutos al Períodico.

Los amigos, las circunstancias, la curiosidad y el arraigado hábito de leer me forzaron a buscar libros mas ricos en conceptos y descubrí la filosofía, a la cual le he dedicado mis mas recientes lecturas. Tanto es así, que al leer una novela policíaca, como las de Conan Doyle o Larsson, me esfuerzo por descubrir las intenciones filosóficas de los hechos y los personajes presentados por el autor.

Leer cambia. Cambia leer.    

Sobre el autor

Lectores Chapines

2 Responses to "Leer cambia"

  1. Iván M. Posted on 17 octubre, 2010 at 2:13 PM

    Al parecer voy por el mismo camino, solo cambio los periódicos y revistas por blogs.

  2. omarvelz Posted on 19 octubre, 2010 at 7:51 AM

    Es que la lectura es un proceso. Es un constante cambio. Una evolución tanto en gustos como en conocimientos.

    Yo me divertí mucho con las historietas de capulina, lamentablemente en aquel entonces se acostumbraba cambiar las usadas por unas nuevas y de esa práctica, no quedó ninguna en casa. (Las sigo buscando en puestos de revistas usadas, sin éxito hasta ahora)

    Saludos

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