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¡Habrá poesía!

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A la Unesco le debemos que en día como hoy, 21 de marzo, celebremos el Día mundial de la poesía. Un homenaje a ese género literario que a través de su composición libera y descubre la belleza en las palabras.

No pudiendo pasar por alto la ocasión, quiero compartirles un texto del gran poeta español Gustavo A. Bécquer: Rima IV.

Rima IV

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
        habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
        palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
        de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
        perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
        ¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
        las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
        que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
        no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
        ¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
        sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
        a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
        batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
        ¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
        los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
        al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
        dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
        ¡habrá poesía!

¡Vamos, cuenta! ¿Cuál es tu poema favorito?


Sobre el autor

Lectores Chapines

One Response to "¡Habrá poesía!"

  1. Alexms Posted on 29 marzo, 2011 at 1:52 PM

    Son dos, y precisamente ambos del mismo autor: Hugo Arce.
    El primero es Soldado:

    SOLDADO
    (Hugo Arce)

    Porque vigilo tu sueño, con mi cuerpo, así a tu lado. Convertido en fusil mi amor. Y yo, en soldado.

    Porque en tu cuerpo sueño. Donde empiezo mi camino, donde paro mi destino. Porque tu aliento es mar, tu voz rocío. Porque en ti, calmo la sed, el hambre, la ansiedad y el frío.

    Porque me entierro en tu cuerpo, y mi raíz, bajo tu sangre se alimenta, convertida en todas las venas que bajo tu carne corren, viven, luchan y se retuercen.

    Porque sos la raigambre de mi pueblo, sus calles, sus martes, sus bailes, sus ferias, sus iglesias, sus gentes, sus duendes y leyendas.

    Porque ante ti, no sé luchar. Porque ante ti, estoy vencido.

    Y aquí estoy, sacudido, vigilante, poblado de palabras, vestido de recuerdos, protegiendo tu alma con mi boca, vigilando tu cuerpo, con mis dientes. Pero siempre, en todo y sobre todo, soy un soldado, que vigila, tu sueño mientras duermes.

    Porque sos viento, tormenta, calor, lluvia, agua, revolución, amanecer y río. Porque vigilo tu sueño, y me aferro como un niño a tu cintura, cuando el sol amenaza la existencia de la noche – nuestra noche – y la vida, vuelve sin ti, a ser esta carrera alocada de papel, trabajo, alimento, tinta, soledad; espacios, multitud, gente y vacío.

    Porque este amor mío, solitario y derrotado, lo he construido como un muro que circula el tiempo de tu vida y de tu muerte.

    Porque amanezco a tu lado prisionero y lleno de heridas, pero siempre, en todo y ante todo, soy un soldado, que vigila, tu sueño mientras duermes.

    Porque entiendes mis silencios, mis luchas, mis rebeldías, mi contradicción, mis dudas, mi ausencia y mi hastío.

    Porque es, tal como sos, la mujer que puedo amar, larga, intensa, tierna, simple y calladamente.

    Porque sos el resumen de mi universo. La síntesis de mi mundo.

    Porque vigilo tu sueño, con mi cuerpo, así a tu lado. Convertido en fusil mi amor. Y yo, en soldado.

    Y el segundo, Lobos:

    LOBOS
    (Hugo Arce)

    Invádeme, ocúpame,
    Sacrifícame, agótame,
    Ocúltame, tómame.
    Quiero ser de alguien,
    Quiero ser tuyo,
    Esta es tu hora,
    Este es tu tiempo.

    Lo sé, lo presiento
    Esta es tu hora
    En mi vida y la mía en la tuya
    Hora de ternuras
    Largamente guardadas,
    Horas de silencios
    Poblados con tu rostro
    Y tu recuerdo furtivo en la larga luna llena
    Colgada en el cielo.

    Yo soy esta pasión violenta
    Que te llama, que se consume,
    Que te aúlla y que te canta,
    Ayúdame a romperme el pecho
    Para entregarte el corazón,
    Invádeme, crucifícame,
    Tómame, devórame,
    Destrózame.

    Porque tú eres ineludiblemente mi ruta,
    Te toqué en sueños
    De mi lucha interna
    Naciste, por eso
    Invádeme, tómame,
    Agótame, ocúpame.

    Pasa por mi vida,
    Haz temblar los límites
    De mi pasión
    Y déjame después
    Si quieres,
    Correré libremente
    En cualquier estepa,
    Aullando como un lobo
    Furiosamente a la luna

    Por eso,
    Porque ambos somos lobos
    Invádeme, átame,
    Crucifícame, devórame,
    Agótame, déjame,
    Pero ámame,
    Es tu hora
    Y yo soy tu presa.

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